El diario The Wall Street Journal recibió ayer un correo electrónico en el que los secuestradores de Daniel Pearl decían haber ejecutado a este periodista estadounidense. Sin embargo, una llamada de alguien que se identificó como uno de los secuestradores aseguró que Pearl estaba vivo y anunció que el ultimátum para su ejecución se extendía 36 horas con dos nuevas condiciones: la entrega de dos millones de dólares y la liberación del ex embajador talibán en Pakistán Abdul Salaam. Otros medios de comunicación también recibieron el mismo correo electrónico anunciando la ejecución de Pearl.
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The Wall Street Journal tan sólo emitió un comunicado con este texto: 'Conocemos la información y mantenemos la esperanza de que no sea cierta'. Anoche era imposible determinar la veracidad del correo, aunque el sistema era aparentemente el mismo que los secuestradores emplearon para difundir sus reivindicaciones y, con ellas, varias fotografías que demostraban la cautividad de Pearl. Según la cadena MSNB, el correo aseguraba que el cadáver del periodista se podía buscar ya 'en las tumbas de Karachi', el último lugar en el que se le vio con vida. Su mujer, también periodista y embarazada de su primer hijo, se encuentra en esa ciudad.
Al mismo tiempo, una llamada al consulado de EE UU en Pakistán fijaba un nuevo ultimátum a cambio de un rescate y de la liberación del representante talibán. Según fuentes de la policía paquistaní, la llamada 'parece ser genuina'. En un correo electrónico anterior, los secuestradores ya habían pedido la liberación de Salaam. Antes pedían también la mejora en el trato a los presos de Guantánamo, pero en la llamada cambiaron esa exigencia por dos millones de dólares. No especificaron por qué se ampliaba el plazo ni a qué hora empezaba la cuenta atrás.
El Departamento de Estado confirmó que tenía una copia del correo y una trascripción de la llamada telefónica, pero reconoció la imposibilidad de verificar los contenidos. George W. Bush dijo ayer -antes de conocer estas informaciones- que EE UU 'trabaja con el Gobierno paquistaní para seguir las pistas disponibles, como el origen del correo electrónico, para tratar de salvar a este hombre'. Daniel Pearl, de 38 años, fue secuestrado el 23 de enero en Karachi cuando trataba de entrevistar al líder de una secta musulmán marginal: 'Os damos un día más. Si América no atiende nuestros requisitos, mataremos a Daniel. Después, este ciclo continuará y ningún periodista americano podrá entrar en Pakistán. Que nadie piense', escribieron los secuestradores en el primer correo electrónico 'que esto es el final. Los americanos tendrán lo que se merecen. Esto es el comienzo y es una guerra real contra los americanos'. También acusaban a Pearl de ser un agente de la CIA, lo que han negado tanto la agencia de investigación como su periódico.
El Secretario de Estado, Colin Powell, había rechazado el jueves cualquier negociación con los secuestradores: 'No vamos ni a atender ni a negociar sus demandas'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002