Tuve la suerte de asistir al XIV Congreso del Partido Popular. Me llenó de satisfacción escuchar de boca de Aznar una declaración concluyente sobre su voluntad política para promover un incremento de las ayudas a las familias, especialmente a las que soportan mayores cargas. Así, se refirió a la necesidad de profundizar en las medidas de conciliación entre vida familiar y laboral y a la reforma del IRPF prevista para este año, previendo una reducción de impuestos para las mujeres con hijos o ancianos a su cargo.
Contrasta este discurso de Aznar con el contenido del último debate del estado de la nación, en el que el presidente no mencionó la ayuda a la familia entre las reformas previstas. Entre uno y otro, el Plan Integral de Apoyo a la Familia. Con un contenido similar, favorable a la equiparación de España a Europa en lo que a ayuda a la familia se refiere, se aprobaron las ponencias de Elvira Rodríguez y de Rodrigo Rato. De esta forma, el presidente del Gobierno y el PP asumen las peticiones y sugerencias de multitud de ciudadanos y familias que les hemos venido presentando durante los últimos meses.
Es deber de los ciudadanos que sigamos recordando a Aznar y al PP su responsabilidad para con las familias. Recordemos que todavía no se han llevado a la práctica las medidas favorables a la familia que contienen los planes y discursos del Gobierno.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 2 de febrero de 2002