El jerezano barrio de Torresoto se vio sobresaltado al mediodía de ayer por el asesinato de Asunción Reina Silva. La mujer, de 70 años de edad, fue degollada presuntamente por su vecino Miguel Ángel, un joven de 26 años que, según la Policía, tenía sus facultades mentales alteradas y que utilizó un cuchillo jamonero para cometer el crimen. Los primeros indicios apuntan a que el agresor seccionó el cuello de su vecina sin mediar palabra, justo después de que la mujer le abriera la puerta de su casa, en el número 28 de la calle Recodos. Los vecinos de ambos señalan que se escucharon gritos y que, al poco tiempo, el joven se encontraba en el interior de la vivienda de Asunción destrozando los muebles y dando golpes a paredes y ventanas. Dos conocidos del presunto agresor intentaron calmarle sin éxito durante los primeros minutos, cuando ni siquiera sabían que tras la puerta de entrada yacía sin vida el cuerpo de la mujer.
Miguel Ángel emprendió la huida cuando varios agentes del Cuerpo Nacional de Policía llegaron al lugar de los hechos. Tras una persecución en la que resultó fundamental la colaboración ciudadana fue encontrado escondido en el patio de una vivienda cercana y pudo ser reducido por los funcionarios. La Policía hallaba al mismo tiempo en un charco de sangre el cadáver de Asunción, que presentaba un profundo corte en el cuello.
El joven vivía con sus padres a sólo unos metros de la víctima, trabajaba en una fábrica de muebles y era una persona, según los vecinos, educada y tímida. Nadie encontraba explicación ayer a lo sucedido en el barrio de Torresoto. 'Los dos son buenos vecinos. Yo lo conozco a él y nunca le he visto nada raro. Siempre iba con su perro y era amable con todo el mundo', relataba una mujer minutos después del crimen.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 7 de febrero de 2002