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CASIANO PEÑA / Mina de Almagrera

A sus 43 años, Casiano Peña lleva ya 22 como minero. Comenzó como camionero y artillero y, a raíz de un accidente transportando mineral en 1996, lo destinaron a trabajar en el exterior de la mina en la construcción de una rampa de acceso a la mina. Peña ha sido uno de los mineros de Calañas que ha estado atendiendo día y noche a los 13 compañeros que se encerraron en el pozo de Sotiel Coronada, a 450 metros de profundidad, durante 22 días para demandar una salida a la crisis que sufre la comarca. Siempre ha trabajado en la compañía Minas de Almagrera, en la que entró 'acuciado por la necesidad de encontrar trabajo' para alimentar a su familia. Afirma que a la mina no hay que tenerle miedo, pero si respeto. 'Conozco a gente que no ha podido soportar el trabajo y ha tenido que abandonar. Trabajamos a muchos metros de profundidad y a menudo rodeados por una gran oscuridad.Sólo una pequeña luz nos alumbra. Esto hay a quien le puede volver loco', comenta Peña, que ve en la crisis actual la lucha conjunta de todo un sector y una comarca por sobrevivir. Dice que se levanta 'todos los días con la ilusión de que la mina vuelva a funcionar'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002