El próximo 20 de abril se cumplirán diez años del inicio de la Exposición Universal de Sevilla. Un hito que marcó para siempre a la ciudad y que dejó un legado de infraestructuras para las que, sin la Expo, habría que haber hecho mucha más cola. La ciudad se convirtió en noticia durante seis meses y la muestra fue un éxito sin apenas voces disidentes. Pero tras la ceremonia de clausura del 12 de octubre, empezó una larga resaca de la que a Sevilla le costó sobreponerse.
Para algunos, fue casi un coma durante el que se dejaron morir parte de los emblemas de la Expo; para otros, tras los seis meses de protagonismo absoluto, la ciudad se dedicó a rentabilizar las inversiones sin hacer demasiado ruido. Esta es la tesis del actual alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín (PSOE), que se ha erigido en el abanderado de la conmemoración del décimo aniversario de la Expo.
El nuevo comisario de los actos reconoce que tiene 'poco tiempo para dilaciones'
Pero lo que se planteó como un mes y medio de fastos moderados, se ha convertido en un nuevo charco para el equipo municipal que ha terminado salpicando a casi todos los que se habían implicado en el proyecto. Faltan apenas cinco meses para la fecha prevista para el inicio de la celebración, el programa de actos continúa en el aire y la oposición sigue cuestionando si merece la pena el esfuerzo.
El proyecto empezó a gestarse en noviembre de 2002, cuando Monteseirín presentó al ex consejero de Trabajo e Industria Guillermo Gutiérrez como comisario de los actos. La celebración apenas estaba esbozada, pero el alcalde ya advirtió de que la intención no era gestar un acontecimiento nostálgico, sino, sobre todo, demostrar 'la reutilización del legado de la Expo a quienes aún piensan que fue un delpifarro'. El Ayuntamiento, además, aprovechó para pedir 'un nuevo ciclo inversor' porque las inversiones que se hicieron para preparar la muestra se consideraban más que rentabilizadas y se habían quedado pequeñas.
Un equipo encabezado por Gutiérrez empezó a diseñar el programa: los actos se concentrarán entre el 9 de septiembre y el 13 de octubre y girarán en torno a cuatro exposiciones temáticas: la primera serviría para hacer memoria de lo que fue la Expo; la segunda se centraría en las obras e infraestructuras que se hicieron en toda Andalucía con motivo de la muestra; la tercera, estaría dedicada al futuro de la ciudad, y la cuarta, pretendía dar cuenta de cómo se han reutilizado los activos de la Expo, para lo cual se organizarían rutas por una decena de pabellones de la Isla de La Cartuja.
Pero el evento no obtuvo partida presupuestaría en 2001 y la comisaría no pudo cerrar ningún proyecto. Para 2002, sin embargo, se le reservaron unos 2 millones de euros, pero hacía falta una entidad jurídica a través de la cual canalizarlos.
El pasado mes de diciembre se constituyó una asociación integrada por el alcalde, el comisario, y otros cuatro miembros, con la intención de que después se incorporaran el ayuntamiento, la diputación y la Junta. El ayuntamiento pretendía hacerlo en enero para concederle los 350 millones presupuestados, pero instantes antes de que empezara el pleno municipal de ese mes, el PA impidió que sus socios de gobierno sometieran a votación, por vía de urgencia, su entrada en la asociación.
Los andalucistas le hicieron saber a los socialistas que no estaban de acuerdo con que aquella sociedad gestionara los actos y obligó al gobierno a buscar otro instrumento. Al final, se optó por canalizar la celebración a través de la sociedad municipal Sevilla Global.
La solución provocó la dimisión de Gutiérrez al frente de la comisaría. 'Mi intención ha sido el consenso', advirtió, 'y lo he tenido para impulsar el programa, pero no para gestionarlo, lo más honesto es dimitir'. El pasado miércoles, el pleno aprobó el nombramiento de un nuevo comisario: Juan Manuel Suárez Japón, ex consejero de cultura. Pero tampoco así encontró el consenso el gobierno municipal: el PP votó en contra e IU se abstuvo.
Para el portavoz popular, Jaime Raynaud, las actividades de la comisaría 'no están dejando resultados tangibles' y la solución de integrarla en Sevilla Global es, cuando menos, 'precipitada'. 'Quizás el gobierno municipal debería replantearse si merece la pena seguir adelante con la celebración', dijo Raynaud.
El alcalde, sin embargo, se ha afanado esta semana en garantizar la continuidad de los trabajos para que todo esté listo en septiembre y está convencido de que la dimisión del impulsor del proyecto 'no afectará en absoluto' al resultado. El nuevo comisario se pondrá manos a la obra mañana mismo, cuando tiene previsto reunirse con el delegado de Economía y responsable de Sevilla Global, Emilio Carrillo.
Suárez Japón reconoció ayer que tiene 'poco tiempo para dilaciones', pero que no hay nada cerrado. De momento, se conforma con concretar el programa antes del verano. 'Quiero un programa digno y modesto', dijo ayer. 'Tendrá una parte para mirar atrás, pero sobre todo tiene que servir para reflexionar y mirar hacia adelante'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002