Los hechos se remontan a la madrugada del 3 de mayo de 2000, cuando el joven regresaba de la Feria con otros amigos, con los que cantaba y gastaba bromas. El acusado, el policía local J.P.M., aguardaba mientras tanto la llegada de una grúa para retirar un vehículo mal estacionado, y consideró la actitud de los jóvenes como una burla hacia él.
El incidente culminó cuando P.F.J.M., que ya había sobrepasado al agente, se volvió y dijo: 'Mono, date prisa', en referencia a un amigo que se había quedado retrasado para orinar. Sin embargo, el policía interpretó que esa frase iba dirigida en tono despectivo a él y por ello se dirigió hacia el joven diciéndole: 'Ven aquí, peluso de mierda, dímelo a la cara'.
El joven se volvió entonces para pedir explicaciones al agente por ese comentario y éste le propinó un puñetazo y le golpeó hasta reducirlo, siendo auxiliado por un compañero que se hallaba en las inmediaciones. Como consecuencia de la agresión, P.F.J.M. sufrió contusiones múltiples en la cara, hombro derecho, rodillas y muñeca, así como un síndrome postraumático depresivo y crisis de ansiedad.
La sentencia considera que hubo una detención ilegal por parte del agente y, en este sentido, otorga absoluta credibilidad a los testimonios de la víctima y de un amigo suyo que denunció los hechos en el juzgado de guardia.
De la misma forma, resta credibilidad a la versión facilitada por los agentes de la Policía Local e incluso sostiene que el compañero del acusado pudo faltar a la verdad en su declaración ante el tribunal, por lo que el tribunal ha ordenado que se deduzca testimonio de sus manifestaciones y se incoen diligencias previas para determinar si ha podido incurrir en un delito de falso testimonio, dijeron fuentes del caso.
Durante el juicio, el policía acusado, J.P.M., aseguró que fue golpeado por el joven cuando trató de marcharse sin identificarse. El agente añadió que detuvo al joven por agresión y resistencia a la autoridad y que si se hubiera identificado cuando se lo dijo no le habría detenido. Su compañero ratificó su versión de los hechos, asegurando que escuchó los insultos, si bien el tribunal entiende que no pudo haberlos oído por la distancia a la que se encontraba.
Por su parte, P.F.J.M. reconoció en el juicio que pronunció frases como 'mono, date prisa' pero explicó que se estaba refiriendo a su amigo M.S.R., al que conoce por este apelativo y que se había quedado algo retrasado para orinar. El joven añadió que el agente le llamó 'peluso de mierda' y que al volverse para pedirle explicaciones recibió un golpe sin mediar palabra alguna. El amigo de la víctima reconoció que le apodan 'mono', nombre con el que se le conoce desde pequeño, y al igual que los otros testigos aseguró que P.F.J.M. no agredió al agente condenado.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002