La Consejería de Medio Ambiente ha creado una ordenanza para velar por la arquitectura vernácula en los núcleos urbanos que se encuentran dentro de los parques naturales andaluces. La consejería propondrá a los ayuntamientos, en una reunión prevista para este verano, que adopten estas normas para preservar las edificaciones populares. En la mayoría de los casos se trata de arquitectura de autoconstrucción. Estas edificaciones, que en cada zona se adaptan a los materiales disponibles y al uso agrícola o ganadero para el que fueron diseñadas, quedaron abandonadas hace más de dos décadas con la mecanización del campo y los cambios de uso.
La mayoría de las construcciones están deshabitadas y en peligro de ruina; las que se han salvado se utilizan como segunda residencia o albergues rurales. Desde las cortijadas del desierto en Cabo de Gata-Níjar, hasta la casa salinera del Parque Natural Bahía de Cádiz. En el recorrido, de Este a Oeste por el territorio andaluz, entre los ejemplos más singulares de arquitectura vernácula destacan las viviendas de techos de pizarra en Las Alpujarras (Sierra Nevada), las caserías de olivar (Sierra de Cardeña y Montoro) o los poblados de chozas del Pinar del Faro (Doñana).
'Vamos a proponer a todos los ayuntamientos cuyos términos municipales están en los 23 parques naturales andaluces que acepten, voluntariamente, una ordenanza municipal para que se respete la tipología autóctona de las viviendas dentro del paisaje urbano', adelanta Hermelindo Castro, director general de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Andalucía (Renpa).
'Nosotros nos encargamos de que todas las edificaciones que se construyan en los parques, como refugios, equipamiento ambiental, miradores, casas rurales o jardines botánicos se hagan conservando los valores arquitectónicos de cada zona. La Renpa puede controlar lo que se edifica en el paisaje no urbano, pero en los pueblos tendremos que contar con la ayuda de los ayuntamientos. La ordenanza se presentará en la junta de la Renpa de este verano y esperamos que se adhieran la mayoría de los municipios', explica Hermelindo Castro.
La nueva ordenanza protegerá edificaciones como las caserías de olivar del Parque Natural Sierra de Cardeña y Montoro (Córdoba). 'Una de las características de estas caserías, diseminadas por el pie de la sierra de Montoro, son sus grandes patios. Algunos aparecen abiertos al exterior, aprovechando el desnivel del terreno, y delimitados por balconadas o ventanales para disfrutar del paisaje. Las caserías, sobre una planta media de 1.000 metros cuadrados, tienen dos plantas y, generalmente, la superior se utiliza como almacén', comenta la malagueña Gema Florido, profesora de Geografía en la Universidad del País Vasco y especialista en esta tipología arquitectónica. Florido ha estudiado también el cortijo de dehesa que se da en el Parque Natural de la Sierra Norte de Sevilla.
'Son casas bloques con un cuerpo continuo y los corrales anejos. La pieza principal es la cocina, un espacio multifuncional con chimenea. Lo peculiar del cortijo de dehesa es que cuenta con una serie de chozos en el campo donde pernoctaban los pastores. Los chozos son edificios redondos con cubiertas de cañizo, pero como se construyen con materiales menos consistentes han desaparecido casi todos', dice la geógrafa. 'En estas dehesas se criaban vacas, cabras, ovejas y cerdos; sin embargo la creciente demanda de productos del cerdo ibérico ha hecho que ahora todos se dediquen sólo al cerdo y, por consiguiente, cambie el uso', añade Gema Florido.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002