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Barcelona y Madrid, entre las ciudades europeas con mayor crecimiento científico

Un estudio analiza los trabajos publicados por cada urbe en 5.600 revistas especializadas

Barcelona y Madrid ocupan la posición sexta y séptima, respectivamente, en la clasificación de ciudades europeas que han experimentado un mayor crecimiento científico entre los años 1991 y 1998. El aumento de la potencia investigadora de las dos ciudades ha sido tan relevante que ambas han escalado posiciones como núcleos europeos de I + D, desbancando a urbes a las que se reconoce mayor tradición científica, como Bruselas o Birmingham. El eco de la investigación española es, sin embargo, muy limitado.

El dato procede de los estudios realizados por Christian W. Matthiessen y Annette W. Schwarz, investigadores de la Universidad de Copenhague y de la Universidad Técnica de Dinamarca, que han dedicado sus esfuerzos a medir el papel de las ciudades como unidades naturales de la producción científica. Para ello han contabilizado la cantidad de publicaciones internacionales que han generado los investigadores de las instituciones radicadas en cada área metropolitana, de acuerdo con los datos del Institute for Scientific Information (ISI). Este instituto mide regularmente la cantidad y procedencia de los artículos publicados en más de 5.600 revistas punteras en su campo, y pertenecientes a todos los ámbitos científicos. Los artículos registrados por el ISI se consideran un indicador muy fiable de la producción científica, y se utilizan habitualmente para comparar diversas áreas geográficas entre sí.

Matthiessen y Schwarz elaboraron una primera lista de 39 metrópolis europeas ordenadas por el número de publicaciones científicas que generó cada una en el periodo 1994-1996. En esta clasificación destacaba el papel preeminente de Londres (64.742 publicaciones), seguida a bastante distancia por París (45.752 publicaciones), Moscú (39.903) y el conglomerado urbano de Amsterdam-La Haya-Rotterdam-Utrecht (36.158). Estas cuatro metrópolis forman la 'superliga' científica europea, de acuerdo con la expresión de los autores.

En el siguiente grupo aparecía Madrid, que con sus 16.230 publicaciones se hallaba en el puesto número 12 de la lista. El resto de las ciudades de la lista formaban una 'liga de segunda', según Matthiessen; Barcelona (11.467 publicaciones) ocupaba la posición 25. Aunque la situación de la capital catalana no era muy vistosa, superaba a Viena y Helsinki.

Una segunda lista elaborada por los autores analiza la situación dos años más tarde, y miden en esta ocasión la cantidad de publicaciones generadas en el periodo 1996-1998. Comparando las dos listas entre sí destaca el avance de Barcelona, que se sitúa ya en el número 23 y supera a Bruselas-Amberes y a Birmingham, y se codea con Mannheim-Heidelberg, a su mismo nivel.

Por su parte, Madrid consigue avanzar a Cambridge y aparece en la posición número 11, por encima de ciudades como Roma, Milán y Múnich.

La comparación entre ambas listas indica algo muy importante, y es que Barcelona y Madrid han crecido de forma espectacular. Un nuevo trabajo de los investigadores daneses desvela que la capital catalana ocupa la posición número 6, y Madrid la número 7, en la clasificación de las urbes europeas que han experimentado un mayor aumento de su output científico comparando el periodo 1991-1993 con el de 1996-1998. La lista del mayor crecimiento está encabezada por Moscú y San Petersburgo, los 'grandes ganadores', según afirman Matthiessen y Schwarz, seguidas por Zúrich, Berlín, Roma, las dos ciudades españolas, Milán y Viena. Paradójicamente, en la cola de esta clasificación se hallan Amsterdam, París y Londres, tres de las cuatro componentes de la superliga.

Christian W. Mathiessen afirma: 'La zona situada al norte y el oeste de los Alpes está perdiendo terreno en términos de crecimiento, aunque conserva su liderazgo en otros aspectos. Madrid y Barcelona, aunque desempeñan un papel modesto en Europa, están en el grupo de cabeza del crecimiento. Pero puntúan bajo en otros indicadores, como en las pocas citas que reciben sus artículos de autores no españoles'. Analizando las coautorias, Matthiessen ha descubierto que Madrid está interrelacionada solamente con Barcelona, mientras que la capital catalana está conectada con Madrid y con París. Aparte de esto, 'las dos ciudades españolas están bastante aisladas. Aunque también lo están Copenhague o Estocolmo'.

Las dos ciudades españolas crecen, pero todo parece indicar que Barcelona crece más que Madrid. Soren Finch, de la Universidad Técnica de Dinamarca, afirma que entre los años 1995 y 2001 la producción científica aumentó el 51,26% en Barcelona (pasando de 3.759 a 5.686 publicaciones) y sólo el 40,8% en Madrid (de 5.502 a 7.747).

En todo caso, la distancia que separa a Barcelona de Madrid sigue siendo muy grande, como muestran los gastos en I + D de las respectivas comunidades autónomas: unos 460 millones de euros (más de 76.500 millones de pesetas) separan los 1.589 millones que se invirtieron en Madrid en 1999 de los 1.129 que recibió Cataluña en el mismo año. ¿A qué se debe tal distancia? Según se desprende del Instituto Nacional de Estadística, la diferencia básica procede de la inversión realizada por las administraciones públicas, que gastaron 348 millones de euros más en Madrid que en Cataluña en 1999. Estos datos se corresponden con la gran concentración de centros públicos de I + D en Madrid, lo cual es muy evidente en el caso del CSIC, que posee 45 centros en la capital de España por 17 en Cataluña. Otros casos son menos conocidos, pero igualmente notables, como sucede con el INTA o el CIEMAT, ubicados en Madrid. Esta asimetría tiene sus consecuencias: mientras que esta comunidad hace tiempo que dedica el 2% de su PIB a la I + D, Cataluña aún no ha podido alcanzar el 1%. Pero Barcelona parece haberse cansado de jugar en segunda división. La capital catalana se siente preparada para jugar en la liga europea de las estrellas de la I + D.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002