El segundo túnel de Vielha (Vall d'Aran), proyectado en la carretera N-230 de Tortosa a Francia por la Val d'Aran, será uno de los más modernos y seguros de Europa, según afirmó ayer el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, durante el acto simbólico de colocación de la primera piedra de una infraestructura largamente reivindicada por los habitantes de esa zona del Pirineo leridano. El importe de las obras, que se prolongarán durante tres años, ascenderá a 128 millones de euros (más de 21.000 millones de pesetas).
El nuevo túnel, que significará una notable mejora de las comunicaciones entre Cataluña y Francia por Vielha, se construirá en paralelo al actual. De acuerdo con el proyecto aprobado, el paso subterráneo tendrá una longitud de 5,2 kilómetros y tres carriles de circulación de 3,5 metros de ancho cada uno, con la particularidad de que el central será reversible en función de las necesidades del tráfico en cada momento. Para la construcción de la calzada se utilizará un pavimento de hormigón vibrado sobre hormigón magro, cuya principal ventaja es que evita la propagación del fuego en caso de incendio.
Álvarez-Cascos destacó que la galería, que será una realidad en mayo de 2005, contará con las más avanzadas medidas de seguridad, ya que estará dotado de 28 puntos de emergencia, un circuito cerrado de televisión con 60 cámaras y un dispositivo de detección automática de incidentes. La ventilación será semitransversal reversible, lo cual permitirá, en caso de accidentes, confinar el incendio y extraer el humo a través de un falso techo. También tendrá dos estaciones de ventilación, una en cada boca del túnel, pequeños refugios cada 200 metros y 14 galerías de conexión con el antiguo túnel.
Seguridad
El ministro declaró que las medidas están adaptadas a la normativa francesa, una de las más exigentes en cuestiones de seguridad en los túneles. 'Cuando entre en servicio, este túnel será un ejemplo de cómo en España reaccionamos con prontitud y antes de que sean exigencias europeas', señaló Álvarez-Cascos.
El túnel actual, cuya inauguración data del año 1949, soporta una intensidad media diaria de 2.500 vehículos, el 11% de los cuales son camiones.
Después de 53 años de funcionamiento, el viejo túnel se ha quedado obsoleto en todos los aspectos y su seguridad ha sido cuestionada en numerosas ocasiones por los automovilistas, sobre todo a raíz de los luctuosos accidentes ocurridos en algunos túneles de los Alpes. Una vez construido el nuevo túnel, Fomento pretende utilizar el antiguo como galería de emergencia y para desviar a los camiones que transporten mercancías peligrosas.
Las autoridades del Val d'Aran, encabezadas por el síndico del Conselh Generau d'Aran, Carles Barrera, aprovecharon la presencia del ministro para reivindicar soluciones alternativas que disminuyan el impacto ambiental de las obras, especialmente las referidas a la eliminación de los más de 500.000 metros cúbicos de escombros que se producirán durante la perforación de la galería.
Sobre la petición de que los materiales extraídos sirvan para regenerar una zona devastada por el río Noguera Ribagorçana durante las inundaciones de 1963, Álvarez-Cascos afirmó que se estudiarán todas las propuestas posibles con el fin de paliar el impacto medioambiental en la zona.
Alternativa a la N-230
Carles Barrera también planteó al ministro una nueva propuesta de trazado para la carretera N-230 que atraviesa el valle. El Conselh Generau, máxima institución de autogobierno del valle, ha elaborado un estudio alternativo diferente al que propone Fomento para el tramo comprendido entre la boca norte del túnel y la frontera francesa.
La alternativa consiste en la construcción de una nueva carretera por el oeste de Vielha que elimine el tráfico del interior de las poblaciones sin ocasionar graves daños al entorno natural. Esta opción, más cara pero de menor impacto, obligaría a construir varios túneles de una longitud de entre cuatro y dos kilómetros, viaductos y falsos túneles para salvaguardar el bosque de abetos de Baricauba. El Ministerio de Fomento defiende la construcción de la variante de Vielha por el lado opuesto. Álvarez-Cascos se mostró ayer dispuesto a buscar una solución pactada.
AVE: ningún cambio
Durante su estancia en el Val d'Aran, el ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, expresó su desacuerdo con la pretensión de la Generalitat de modificar ahora la conexión del AVE con el aeropuerto. 'Yo soy un ministro serio', subrayó Álvarez-Cascos, 'hay un acuerdo firmado hace siete meses y los términos del mismo han de ser respetados'. La modificación que pretende la Generalitat se refiere al llamado bucle del aeropuerto, la alternativa pactada el año pasado para salvar la resistencia de Fomento a que el AVE llegara a El Prat. La Generalitat, a la que corresponde pagar las obras, quiere modificar el proyecto porque considera que su realización será mucho más cara de lo previsto y porque será, dice, muy dañino desde el punto de vista medioambiental.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002