El pasado 12 de febrero Iberdrola achacó a la niebla un corte de fluido en hora punta que sumió la capital alicantina en un caos de tráfico; ayer, la causa de los apagones registrados desde primera hora de la mañana en Alicante, Benidorm, El Campello y La Vila Joiosa, que afectaron a cerca de 15.000 abonados, fue, según la compañía eléctrica, la 'leve lluvia' caída en el litoral alicantino durante la madrugada y a primera hora de la mañana.
Un portavoz autorizado de Iberdrola justificó así a EL PAÍS los reiterados cortes de luz registrados ayer en los cuatro municipios alicantinos: 'El agua de la lluvia arrastró partículas de polvo del Sahara suspendido en el aire que, al contactar con los aisladores, formaron una pasta que volvió éstos en conductores'.
Los apagones de luz se iniciaron a las 5.27 en la línea eléctrica demominada Piquerol que da fluido a varias partidas rurales alicantinas, y la normalidad no se recobró hasta pasado el mediodía, cuando se restableció el servicio en el centro de Alicante tras un apagón que se prolongó durante unos diez minutos.
En la capital se produjeron cuatro cortes del suministro por la caída de tres líneas que afectaron a unos 8.000 abonados, la mayoría de ellos en el casco urbano. La causa estuvo en la rotura de aisladores de las líneas procedentes de la estación alimentadora de Rabassa, según Iberdrola.
A las 6.02 cayeron dos líneas en Benidorm que originaron un corte de aproximadamente una hora y dejaron sin sumistro a los abonados de la zona norte del municipio costero de El Campello y varias urbanizaciones del sur de La Vila- Joiosa. A las 8.00 se produjo otra avería en Benidorm. Fuentes de la Policía Local de esta ciudad aseguraron que este apagón afectó a la red semafórica de la ciudad, aunque no se registraron incidentes destacados. El fluido eléctrico, según la compañía Iberdrola, se recobró a las 8.20.
Poco después de las 12.00 el centro de Alicante quedó de nuevo sin luz, aunque en esta ocasión Iberdrola achacó el apagón a problemas en el centro de transformación de unos céntricos minicines.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002