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REPORTAJE

Una foto fija con diferentes texturas y colores

La realidad educativa española, más allá de las fronteras geopolíticas establecidas, es un mapa en el que coexisten más de 150 nacionalidades. La procedencia de los niños y jóvenes extranjeros sigue, pues, la pauta de sus mayores: en términos generales, la distribución del alumnado extranjero responde a la composición de la población inmigrante, según el estudio La escolarización de los hijos de inmigrantes, elaborado por la confederación de CC OO. Esta ecuación encuentra plena correlación en la Comunidad Valenciana, con una población escolarizada que, por primera vez ha pasado de los 15.331 alumnos que había el curso pasado a los 25.500 niños extranjeros matriculados en la actualidad; lo que supone ya el 15% del mapa escolar español de la inmigración.

Esta eclosión hace que el territorio valenciano se haya convertido en la tercera autonomía, sólo por detrás de Madrid y Barcelona -por razones demográficas obvias- en inmigrantes escolarizados. En este contexto, el colegio público San Roque de Alicante, con 189 alumnos -122 son extranjeros de una veintena de nacionalidades- representa a todas luces uno de los centros 'tipo' en el que conviven la mayoría de las culturas y lenguas extranjeras recogidas en el mapa español.

No obstante, 'los niveles de flujo de llegada de los alumnos dentro del sistema educativo son muy desiguales, en función de si el receptor en la red privada o la pública', sostiene un estudio comparativo de los últimos cinco cursos realizado por la federación de enseñanza Fete-UGT, que constata 'cómo la integración de los inmigrantes a través de la escuela, en vez de corregir las desigualdades, ha ampliado la distancia entre los niveles cada vez mayores de integración existentes en los colegios e institutos públicos valencianos y los cada vez más reducidos espacios de integración de la red privada'. Si en 1997 los colegios privados acogían un 20% de los inmigrantes, en este momento el porcentaje oscila entre el 14% -según aprecian los inspectores educativos y los directores consultados- y el 17% reconocido oficialmente. El resto entre el 83% y el 86% están en colegios públicos.

Pero, en realidad, la foto fija de la escolarización de los inmigrantes en los centros educativos públicos de la Comunidad no da la misma textura y colorido ni por provincias, ni por ciudades tipo, que también las hay. Alicante es, con diferencia la provincia que ha experimentado un crecimiento más constante y álgido en cinco años, teniendo 12.080 alumnos de la mayoría de orígenes y realidades culturales. Torrevieja sería, dentro de esta esfera geográfica, la ciudad con una topografía social más intercultural, seguida de Alicante y Benidorm. Esta zona geográfica turística por excelencia, con un clima benévolo y con un amplio abanico de posibilidades derivadas de un mercado laboral más flexible -desde el campo al sector turismo en toda su amplitud (hoteles, inmobiliarias, compra-venta, automóviles, naútica)- tiene sus ventajas tanto para una población europea y anglosajona de un nivel socioeconómico medio y alto [como la establecida en Dénia y Alfàs del Pi]; como en lo que respecta a su posición de enlace con los países del norte de África y del Este. Castellón ha experimentado también cierto crecimiento, debido a la agricultura de interior, sobre todo en el centro y norte, pero sin alcanzar niveles de masificación; ya que la población flotante inmigrante se distribuye a un lado y al otro del Ebro. Valencia, sin embargo, se ha visto desbordada este curso, según los datos Educación, con 8.000 alumnos más.

Con todo el 40% de estos niños extranjeros procede de culturas hispanohablantes, según los últimos datos que invierten el origen comunitario de años anteriores. Esto hace que la 'barrera cultural' que se ha revelado en Almería o Madrid mismo -valga como muestra la reciente polémica por el uso de hiyad por parte de una alumna en Madrid - no es habitual en el 20% de población marroquí o norteafricana presente en la escuela valenciana, sostienen. Ni se produce tampoco en el 33% europeos que tienen sus propias escuelas francesas, británicas o alemanas. Empieza, sin embargo, a preocupar el fenómeno de la inmigración de Este, con una fuerte densidad de población rumana en edad escolar con barreras lingüísticas.

Fete-UGT ha elaborado un Plan Estratégico de Ayuda al Alumno Inmigrante, donde se parte de una mayor implicación por parte de la Administración para 'redistribuir esta población' y 'evitar ghetos dentro del sistema educativo'. Esto sólo será posible 'mediante una orden que planifique la reserva de plazas en cada centro concertado'. Además, se propone un esfuerzo en recursos humanos, acompañado de un plan de formación para profesores de apoyo, asistentas sociales, etc. Unido todo ello a la puesta en marcha de programas educativos para estimular el aprendizaje, no sólo de las lenguas, sino de las materias instrumentales.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002