No es, ni quiere ser, una sindicalista profesional. Natural y vecina de Manises, Pilar Alejos trabaja en el aeropuerto desde 1984. Antes lo hizo en el sector cerámico y en el de la madera. Estudió graduado social. Tiene 40 años y dos hijas. Se afilió a Comisiones Obreras hace siete años. Desde hace tres, es delegada sindical de AENA. 'Me metí en esto por echar una mano', asegura con modestia.
Pregunta. Hace unos años, las feministas acuñaron el eslogan de que todos los días es 8 de marzo.
Respuesta. Sí, porque a los hombres se les supone lo que las mujeres tienen que demostrar día a día. En torno al día de la mujer organizamos actividades especiales y una manifestación, pero nuestro trabajo es de cada día.
P. ¿Familia, trabajo y sindicato, o cómo ser mujer y no morir en el intento?
R. No, porque yo tengo la absoluta colaboración de mi marido, con quien comparto a partes iguales las tareas de casa y por lo tanto, todo se hace más llevadero.
P. ¿Cuando lo conoció ya 'se enrollaba' tan bien, o esa situación ha sido una victoria sindical?
R. No. Tiene muy clara la igualdad entre sexos y yo, en casa, nunca he tenido que luchar por ello.
P. ¿Y sus compañeras qué dicen?
R. Muchas veces se me reprocha y me dicen que ¡vaya morro! Pero les contesto que cada uno tiene lo que se merece y que tienen que educar a su pareja. Creo que, poco a poco, luchan por conseguirlo.
P. Los sindicatos han denunciado cómo se está transfiriendo a los familiares de los enfermos trabajos de asistencia que debería atender la sanidad pública.
R. En estos supuestos suele ser la mujer la que también se lleva la peor parte, incluso cuando se trata de familiares del marido. El caso de los enfermos de Alzheimer es alarmante, porque no hay centros públicos y en una casa es insostenible llevar un ritmo familiar y laboral y a la vez hacerte cargo de una persona que no es consciente de lo que le ocurre.
P. El Tribunal Superior de Justicia ha condenado a la Conselleria de Sanidad por despedir a una enfermera tras cumplir la baja maternal.
R. La maternidad es la primera causa de discriminación porque a los empresarios les cuesta contratar a una mujer en situación de embarazo o que crea que puede quedarse embarazada. Por eso pienso que es muy importante que cada vez haya más hombres que cojan la baja maternal.
P. ¿Qué hace usted cuando un taxista suelta eso de que 'la culpa del paro la tienen las mujeres'?
R. Si veo que le puedo explicar algo, lo intento y si por el tono intuyo que es una persona totalmente cerrada, le digo que me pare en la próxima esquina, que me apeo.
P. ¿Por qué en la economía sumergida trabajan más mujeres que hombres?
R. Porque suele ser un complemento del salario del hombre más compatible con el trabajo en el hogar. Aunque es una situación bastante precaria, porque se paga muy mal, y los sindicatos podríamos intentar que fuera desapareciendo, no podemos quitarle el pan a la gente que vive de ello. Sería muy inconsciente quitar una forma de sobrevivir. Se da mucho en el calzado, en el textil, en la cerámica e, incluso, en la venta telefónica de productos bancarios, que por las voces de los niños de fondo, se nota que se hacen desde el hogar.
P. Magda Salarich, directora comercial de Citroën Europa, a la que The Wall Street Journal ha elegido como la séptima ejecutiva más poderosa de Europa, aseguraba 'que la mejor manera de distinguir a una mujer es tratarla como a un hombre y juzgar los resultados de su trabajo sin que importe el sexo'.
R. No estoy muy de acuerdo, yo creo que a cada profesional hay que tratarle como persona, nunca por el género. No creo que haya que pensar que un hombre lo haría mejor y actuar como un hombre ¿por qué no hay otra forma de hacer las cosas y posiblemente con mejores resultados?
P. ¿Las mujeres empresarias tienen más respeto a las trabajadoras que los patronos?
R. Hay de todo. En principio es más fácil que una mujer entienda a otra mujer, pero a veces las mujeres tenemos mucha tendencia a criticarnos entre nosotras, mientras que los hombres son muy corporativos entre ellos.
A la hora de tomar decisiones las mujeres deberían tratar a las personas que trabajan para ellas con comprensión y con cariño.
P. Una asociación de clubes de alterne y el conseller de Bienestar Social de la Generalitat, Rafael Blasco, han planteado la legalización del trabajo de las prostitutas. ¿Qué opina una sindicalista?
R. Tenemos que estar de parte de quienes más nos necesitan y las prostitutas ejercen una profesión respetable, puesto que prestan un servicio a la sociedad, aunque esta sociedad tenga una doble moral y luego las rechace.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002