A las 19.45 de la tarde del viernes, la joyería Cabranes, situada en la calle de José Ortega y Gasset y que estaba abierta al público, sufrió un alunizaje. Los ladrones se apoderaron en tan sólo tres minutos de joyas valoradas en 24.000 euros.
Los cacos se presentaron en tres motocicletas de gran cilindrada. Cada una estaba ocupada por dos personas. Mientras el más fuerte se situaba en la entrada de la joyería portando un machete de grandes dimensiones, los demás la emprendían a mazazos con los escaparates. En un minuto, los atracadores consiguieron abrir un agujero en el cristal a través del cual se apoderaron de las piezas.
A los empleados del establecimiento sólo les dio tiempo a accionar los sistemas de seguridad para impedir que el botín fuera superior. Lograron bajar una reja de seguridad para que los ladrones no accediesen al interior del local. El dueño de la joyería explica que, ante el clima de inseguridad en el que viven los comerciantes del sector, ha tenido que aumentar las medidas de protección del local. En este caso, el segundo cierre de seguridad salvó a la joyería de sufrir mayores pérdidas económicas. 'Los ladrones esperan que tengas un cierre, pero no dos', comenta. Los empleados accionaron el mecanismo que hace bajar la primera reja, pero los ladrones la consiguieron sujetar y parar su avance. Sin embargo, no pudieron hacer lo mismo con el segundo cierre, el que les impedía saquear todo el local.
Las cámaras grabaron todo el suceso, pero los ladrones llevaban los cascos de las motos puestos, hecho que hace imposible su identificación.
El dueño de la joyería no se muestra muy optimista cuando piensa en la situación que viven él y sus colegas. 'Te quitan hasta el sueño', asegura. 'La preocupación es tal que dejas de hacer negocios por no abrir la puerta a personas que te parecen sospechosas', explica.
El mes pasado fueron dos desconocidos los que, a cara descubierta, les robaron dos relojes de lujo. 'Cada vez es peor, hay días en los que ni te apetece venir y abrir la tienda', concluye.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002