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DÍAS DE OCIO

Fronteras marinas de luz y de tiniebla llegan al centro de Madrid

El Círculo de Bellas Artes expone los faros de la colección de Eduardo Sanz

Con certeza, la brisa depositará su regalo de una pizca de salitre sobre los labios de quienes visiten estos días, en el Círculo de Bellas Artes, una exposición singular. Faros se llama. Y versa sobre la magia de luz y bruma que envuelve esos vástagos enhiestos que los hombres acostumbran a enraizar desde la antigüedad en la frontera que mar, tierra y cielo comparten en incesante pugna. La muestra, digna de visitación por su originalidad y riqueza, es una colección reunida a lo largo de su vida, iniciada en 1928, por el artista Eduardo Sanz. Pintor desde la adolescencia, a partir del 1 de enero de 1979 tuvo la dicha de costear el litoral español desde la onubense Ayamonte hasta Francia, para darnos cuenta de todos aquellos miramientos que su pupila y su pincel fueron mansamente descubriendo.

Su maestría consigue en sus lienzos ensimismar la mirada del espectador sobre movientes masas de agua, que él sabe tornasolar de esa pátina de reflejos suaves procedentes del aceite vertido por naves que las surcan. También es capaz de adentrarse por los caprichosos jeroglíficos en los que el viento y las rebramantes olas astillan la espuma bajo los solitarios torreones de los faros, cuya ensoñación consigue definir desde su luminosa paleta. Espléndidos son, asimismo, algunos de los cuadros que de sus amigos la exposición también exhibe: Luis Sáez, Úrculo, Isabel Villar, Ricardo Toja, Rosa Torres, Guillermo Pérez Villalta... o Adrán Ferreño, con un faro de Santa Clara casi devorado por esa suerte de selva que trepa por la cara occidental de la isla de la bahía donostiarra. La muestra incluye un sinfín de curiosidades, en siete vitrinas de contenido cuidadosamente seleccionado: hay libros, novelas, documentos, postales, calendarios, al igual que textiles del tipo de guantes, camisetas y calcetines infantiles. Incluso se exponen latas de conservas, señaladamente anchoas, llaveros, vitolas de puros y avilitaciones, esas decoraciones en relieve que esconden las cajas de cigarros...Todos los objetos expuestos muestran dibujos o estampaciones de faros, baluartes cargados de emoción literaria, que desde la línea de fuga del litoral preludian singladuras inquietantes o bien anuncian refugio al abrigo del mar y la tiniebla. No se excluya a los madrileños de la tenencia de faros: Madrid cuenta con dos, en la Ciudad Universitaria: uno, sobre la Escuela de Ingenieros Navales, reproducción de la linterna coruñesa de la Torre de Hércules; otro, el faro de Moncloa, un huso plateado y elegante. Los dos permiten combatir aquí la añoranza de mar y de frontera.

Faros. Colección de Eduardo Sanz. Martes a viernes, de 17.00 a 21.00. Sábados y domingos, de 10.00 a 14. Círculo de Bellas Artes. Marqués de Casa Riera, 3.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002