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Reportaje:

Solidez del modelo azteca

La mejor calificación del riesgo crediticio de México muestra la solvencia de la segunda economía latinoamericana

El Gobierno mexicano ha recibido muchas críticas durante sus primeros 14 meses, pero respiró satisfecho el mes pasado cuando Standard & Poor's mejoró en un peldaño la calificación de la deuda nacional en moneda extranjera, reconociendo la solvencia de la segunda economía de América Latina para atender sus obligaciones financieras.

Ese reconocimiento, que se sumó al concedido por Moody's en enero y por Fitch-IBCA en marzo del 2000, reduce riesgos a los capitales extranjeros y abre el camino hacia un endeudamiento más barato y de vencimientos más cómodos. Comparada con las otras economías regionales, la mexicana demuestra estabilidad.

México padece en propia carne la crisis de EE UU, su primer socio comercial, que absorbe cerca del 90% de sus exportaciones

El Instituto Mexicano de Seguro Social reconoce la pérdida de 382.631 puestos de trabajo a lo largo del año 2001

Por primera vez desde la bancarrota de 1995, el PIB bajó un -0,3% durante el año pasado, aunque la caída parece haber tocado fondo

El premio de Standard & Poor's fue atribuido a una mayor transparencia sobre las finanzas públicas y a la disciplina monetaria y fiscal, pese a las turbulencias registradas en los mercados emergentes y los cantos de sirena de la heterodoxia y el populismo. Paradójicamente, México se empobreció el pasado año, el 20% de la población concentra el 80% de la riqueza, prosigue la recesión, y el Ejecutivo considera conveniente contraer una línea de crédito por 17.000 millones de dólares con el Fondo Monetario Internacional (FMI). La nación padece en propia carne el retroceso de Estados Unidos, su primer socio comercial, a cuyos mercados se dirige cerca del 90% de sus exportaciones. El paro oficial es del 2,9%, pero el método que calcula ese índice en un país con casi el 50% de sus habitantes en la pobreza 'es de risa', según comenta un ejecutivo español.

Rentable, pero incómoda

Y así como en Argentina la paridad entre el peso y el dólar fue un corsé, la dependencia mexicana de los mercados del norte es otro, rentable pero a veces incómoda. El país no creó los 900.000 puestos de trabajo prometidos, y, contrariamente, perdió cerca de medio millón, según fuentes sindicales, la mayor parte procedente de las cadenas de montaje de capital estadounidense. Por primera vez desde la bancarrota de 1995, el PIB cayó bajo cero, un -0,3. La caída, sin embargo, parece haber tocado fondo. Dando por sentada la recuperación estadounidense, las previsiones oficiales para este año son modestas, un 1,7% de aumento del PIB a partir de la segunda mitad del presente ejercicio, muy lejos del 6,9% de 2000.

'El crecimiento podría ser mayor si la esperada recuperación de Estados Unidos es más fuerte de lo esperada, pero todo eso es muy especulativo', reconoce el ministro de Hacienda, Francisco Gil. Los empresarios que importan tecnología norteamericana, y otros también colgados de comportamientos ajenos, especulan sobre el futuro después de haber sufrido descensos de ventas de hasta un 30%. 'En la medida en la que ellos reinicien sus proyectos de ventas, que detuvieron por los ataques a las torres gemelas, tal vez la situación mejore', señala José Antonio Sánchez, vicepresidente de Mainbit.

El ciclo mexicano permanece uncido al norteamericano, y la diversificación de los intercambios acometida con Europa y otras zonas del mundo tardará en convertirse en una alternativa salvadora. Las ventas de mercancías a Estados Unidos, 131.433 millones de dólares en 2001, acusaron un retroceso del 3,3%, según datos oficiales norteamericanos; y pese a que el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos y Canadá, vigente desde enero de 1994, disparó los intercambios, el registrado con Washington el pasado ejercicio, 241.000 millones de dólares, cayó un 5,8% y contrasta con el aumento del 25,8% en 2000. El déficit comercial, en su conjunto, ronda los 9.000 millones de dólares.

Fernando González Cantú, analista del BBVA-Bancomer, calcula que la situación puede mejorar y por cada punto de crecimiento del PIB norteamericano las exportaciones de cadenas de montaje, que proliferan en la frontera y emplean a más de un millón de personas, podrán subir un promedio del 3%. Otros analistas critican la reducción del gasto público y que sólo el 40% de la actividad económica haya recibido inversión estatal. De todas formas, el mejor aprovechamiento del anhelado despegue norteamericano y la activación del aparato productivo, que demanda una banca más comprometida con los préstamos al desarrollo, obliga a las reformas estructurales.

La división registrada en el Congreso convirtió la reforma fiscal en una miscelánea que no cumplirá las metas de recaudación pretendidas por el Gobierno ni amplía sustancialmente el padrón de contribuyentes de una nación agobiada en sus presupuestos por la servidumbre de la deuda. Esa fragmentación en el hemiciclo, unida a las resistencias de los sindicatos, ralentizará o impedirá la pretendida profundización de la apertura en los sectores de la energía, el petróleo o la modificación de la Ley Federal del Trabajo, cuya liberalización reclaman los inversionistas extranjeros, muchos españoles. La seguridad jurídica y física es otra necesidad perentoria.

Si continúa la negociación con la estructura del poder del sindicalismo corporativo, que sobrevivió a la derrota del corporativo Partido Revolucionario Institucional (PRI) en las generales de julio del 2002, 'no vamos a tener reformas estructurales reales en esta Administración al menos hasta después de las elecciones legislativas de 2003', sostiene el analista Enrique Quintana. Pero independientemente del obligado revolcón de fondo, la contracción mexicana obedece a la norteamericana, que maniobra para reanimarse, y efectuó hasta 11 recortes de los tipos de interés en ese empeño. La menor actividad en Estados Unidos afectó especialmente al sector industrial azteca, cuya producción cayó un 3,5% en 2001.

El principal golpe lo encajó la industria manufacturera, que incluye a las cadenas de montaje fronterizas, con una caída del 4,9%. La pérdida de 382.631 empleos fijos ha sido reconocida por el Instituto Mexicano de Seguro Social (IMSS). Cada año, 350.000 nacionales alcanzan la edad laboral y demandan trabajo. Las principales válvulas de escape para quienes no lo consiguen son la economía sumergida, las legiones de puestos ambulantes de fritangas o artículos de contrabando y la emigración hacia los estados sureños norteamericanos.

Signos esperanzadores

El coordinador de la Oficina de la Presidencia de la República para las Políticas Públicas, Rodrigo Morales, observa signos esperanzadores en los principales indicadores y una crisis menos graves que las anteriores. 'A nadie la gusta una recesión, es un bicho desagradable, pero es un bicho diferente a los bichos que nos aquejaron durante las últimas dos décadas'.

El consultor financiero Jorge Mariscal, ex director de estrategia para la inversión en América Latina y mercados emergentes de Goldman Sachs, dijo en el foro Después del 11 de septiembre que la reactivación de la economía estadounidense está siendo más rápida de lo previsto. No obstante, será difícil reducir la dependencia de las finanzas públicas de los ingresos derivados de los impuestos a Petróleos Mexicanos (Pemex). El presupuesto nacional, por tanto, sigue siendo vulnerable a los precios internacionales del crudo y a los estornudos del vecino.

Prevenir antes que lamentar

Las crisis recurrentes y, en especial, la registrada en 1994, que se llevó casi 100.000 millones de dólares públicos en una operación de salvamento para evitar la bancarrota que paga el contribuyente, parecen haber pasado a la historia. La crisis argentina demostró a los mexicanos la necesidad de prevenir antes que lamentar. De momento, el voto de confianza de las calificadoras de riesgo es miel sobre hojuelas. La inversión extranjera directa en nuevas inversiones, reinversión de ganancias, transferencias o compras de las empresas domiciliadas en México, pero con matrices en el exterior, alcanzó en 2001 una cuantía sin precedentes: 24.730 millones de dólares, superior en un 42% al déficit de cuenta corriente. Un total de 12.446 millones de dólares corresponden a la compra de Banamex por Citigroup. Según el Banco de México, el flujo principal corresponde a los efectuados por 5.011 empresas, de las que 1.428 fueron maquilas, dedicadas al ensamblaje de componentes. El 58,3% de este monto se canalizó principalmente hacia los sectores financieros, y las cantidades más importantes proceden de Estados Unidos (82,5%), de España, Holanda, Canadá (11%) y el resto de otros países. 'Esta inversión se debe a que la recuperación económica llegará más rápido de lo esperado', opina el director de la firma Acus Consultores, Alberto Calva Mercado. México sorteó los batacazos más fuertes con la ayuda del Tesoro de Estados Unidos, nada dispuesto a permitir una invasión de desesperados por sus fronteras del sur de producirse un cataclismo semejante el gaucho. 'Ahora, en el frente interno, la décima economía mundial tiene el reto de volver a crecer para reducir los niveles de pobreza de buena parte de su población', escribe Rogelio Varela en El Financiero.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002

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