La capacidad de recuperación de la economía estadounidense ha tirado de las bolsas a lo largo de toda la semana y a pesar de que en Europa los datos muestran una situación completamente diferente. Los resultados empresariales son, en general, decrecientes y Alemania entra en recesión.
Los inversores europeos no se lo han pensado dos veces y han seguido la senda abierta por Wall Street, cuyo principal índice, el Dow Jones de valores industriales, alcanzaba los 10.300 puntos poco antes del cierre del pasado viernes. La economía de Estados Unidos ha ofrecido en esta semana suficientes muestras de su capacidad de recuperación, lo que ha sido ampliamente valorado en la Bolsa, al tiempo que en Europa los datos empiezan a ser alarmantes, ya que Alemania ha entrado en recesión y el conjunto de la eurozona muestra síntomas de debilidad.
La inercia proporcionada por el mercado estadounidense ha sido tan beneficiosa como la que se registró a finales del pasado mes de septiembre, precisamente el punto de comparación más adecuado, ya que el Ibex 35 se anota en esta semana una ganancia del 7,42%, la más amplia desde septiembre de 2001. La importancia de esta subida es mayor si se la compara con el conjunto del pasado ejercicio, en el que el Ibex 35 cedió el 7,82%.
Si la economía de Estados Unidos ha ofrecido datos suficientes como para que los inversores apuesten por la renta variable, no ha sucedido lo mismo en la eurozona, en donde Alemania ha entrado en recesión y las otras dos potencias industriales, Francia e Italia, también ofrecen síntomas de debilidad.
Las empresas españolas han terminado en esta semana de hacer públicos sus resultados anuales, con amplio predominio de los descensos, pero no por ello las cotizaciones han dejado de subir.
La contratación a lo largo de estas últimas sesiones en el Mercado Continuo ha sido más bien baja y estuvo muy concentrada en los grandes valores, lo que indica que la mayoría de las operaciones siguen buscando el beneficio inmediato directamente o a través del arbitraje con el mercado de futuros.
La subida de esta semana se inscribe en una larga serie de movimientos de la Bolsa marcados por la volatilidad. El temor de los inversores ante los malos datos económicos ha provocado un par de caídas importantes, como el 5,67% en enero o el 4,18% en febrero, con datos semanales, pero precisamente esos movimientos bruscos animan más la especulación a corto plazo, ya que provocan rebotes sustanciosos y movimientos imprevistos en las cotizaciones que poco o nada tienen que ver con la evolución de la economía o de las empresas.
Hace unos días, el Ibex 35 carecía de fuerza suficiente para recuperar el nivel de los 8.000 puntos, y el pasado viernes cerró en 8.230,70, lo que ya supone un importante cambio en el panorama de la Bolsa.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002