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OFERTAS DE EMPLEO

Ingenieros de alto potencial

Una institución francesa beca a licenciados de todo el mundo para convertirlos en gestores

Hace un año, el Colegio de Ingenieros Navales proponía un cambio en el programa de estudios para darle un contenido más cercano a la gestión empresarial, una opinión que comparten otros ingenieros. Una institución francesa lleva 15 años poniendo en práctica este principio: ofrece unas 65 becas cada año para que especialistas de todo el mundo sigan un MBA al tiempo que trabajan para una empresa y cobran un sueldo. Para llegar al campus, los 1.200 candidatos deben someterse a un proceso de selección internacional.

Las empresas invierten alrededor de 40.000 euros en cada estudiante, que recibe un sueldo y no paga por el MBA

Desde septiembre, la oficina berlinesa de Gedas, la filial del grupo alemán Volkswagen especializada en nuevas tecnologías, tiene entre sus consultoras a una española de 25 años a la que paga un sueldo de 700 euros y un master en gestión empresarial que se desarrolla entre París, Stuttgart y Montreal. María Múgica y otros cuatro españoles forman parte este año de una iniciativa del Collège des Ingeniéurs (CDI), una institución poco conocida en España, a pesar de que por ella han pasado unos 40 ingenieros españoles de lo que ellos llaman 'alto potencial'. Es decir, con un buen expediente académico, las ideas muy claras y capacidad de liderar equipos.

El objetivo de este master en dirección y administración de empreas es formar ingenieros y científicos capaces de ocupar cargos directivos en grandes empresas. Reciclarlos para la gestión. Algo que ya ha hecho con unos 700. En España, algunos colegios profesionales de ingenieros echan en falta que sus asociados lleguen con facilidad a estos puestos. 'El ingeniero recibe una formación muy técnica, pero en el trabajo debe ser un todoterreno', subraya Jorge Servet, que pasó por el programa del CDI en 1994, tiene su propia empresa en España y da clases en la Escuela de Ingenieros Industriales de Madrid.

Muchos de los españoles participantes en este master en dirección de empresas para científicos llegaron a París gracias al 'boca a boca', tras conocer la existencia de esta iniciativa por un ex alumno o un profesor de su escuela. Y se sometieron a 'un verdadero proceso de selección de personal', explica el director del CDI, Philipe Mahrer.

La mayoría de los admitidos son jóvenes cuya experiencia profesional se reduce a algunas prácticas de varios meses durante la carrera. El sueldo que reciben del CDI, que hace de intermediario entre ellos y las empresas participantes, no es muy alto, si bien cada una de las compañías invierte unos 40.000 euros por estudiante y curso. Entre las empresas patrocinadoras, todas ellas grandes compañías con vocación internacional, están LVHM, el grupo de telecomunicaciones Vivendi y Siemens.

Este año aspiraron a una de las 63 plazas de este MBA especializado unos 1.200 candidatos de todo el mundo. Antes de empezar las clases, todos ellos se sometieron a un proceso de entrevistas muy parecido al que haría cualquier gran empresa para contratarles como consultores. Y en el que debían competir con especialistas de las mejores escuelas del mundo, como el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), de Estados Unidos.

Franceses y alemanes son los más numerosos en casi todas las promociones y este año hay varios estadounidenses, canadienses y dos chinos. Ninguna nacionalidad puede superar el 25% de las plazas.

Entre quienes escudriñan el perfil de los aspirantes en París, Montreal y Pekín (China), a donde se desplazan de forma expresa, se encuentran miembros de los departamentos de recursos humanos de las empresas, algo que tiene sentido, ya que alrededor de la mitad de los participantes se incorpora a la plantilla una vez acabado el master, calcula Servet.

Tras superar una primera fase en la que se examina el curriculum de cada aspirante, dos cartas de presentación y un texto explicando por qué quieren llegar a formar parte del CDI, se someten a dos entrevistas exhaustivas. La primera, con un psicólogo, y la segunda, con miembros de la escuela y representantes de las empresas, explica María Múgica desde su puesto de trabajo en Gedas. El objetivo del proceso es evaluar 'la madurez profesional' de cada candidato, que suelen ser muy jóvenes, aclara Mahrer, casi siempre en la veintena. Los idiomas y las estancias en el extanjero puntúan extra.

Objetivos claros

'Más que expedientes brillantes, buscan personas muy motivadas y que tengan muy claros sus objetivos', concluye la ingeniera española.

Conseguir una de las becas del CDI significa el compromiso de desarrollar un proyecto concreto puesto en marcha por la empresa elegida. Ser un trabajador más. Servet, que estuvo en la eléctrica francesa EDF, define su labor como la de 'un consultor junior listo'. Los becados, que alternan tres semanas de trabajo por una de estudio, también deben acostumbrarse a viajar, pues pasan una semana al mes en la escuela de la CDI correspondiente, y deben visitar las otras dos al menos una vez.

Cada año salen de las escuelas de ingeniería industrial, aeronáutica, caminos y telecomunicaciones españolas, con las que mantiene una relación informal el CDI, más de 6.000 licenciados, según los últimos datos del Consejo de Universidades, de hace un par de cursos. Casi ninguno de ellos tiene grandes problemas para encontrar empleo en España, reconoce la técnica del centro de orientación e información para el empleo de la Universidad Politécnica de Madrid, María Jesús Álvarez.

María Múgica trabajó durante dos años para la multinacional de origen sueco Ericsson antes de decidirse a volver a estudiar.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002