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OFERTAS DE EMPLEO

La paridad se queda en los jóvenes

El 46% de los profesionales tecnológicos de hasta 26 años son mujeres

Una profesional de las nuevas tecnologías de más de 45 años tiene muchísimas probabilidades de ser la única mujer en su departamento y en las reuniones con colegas. Pero si no ha cumplido los 27 años y acaba de incorporarse al mercado laboral, estará rodeada de compañeras. La paridad en este sector es, por tanto, cuestión de edad, según se desprende del análisis de la empresa de selección especializada en perfiles tecnológicos Ábaco Siglo XXI sobre 3.000 currículos de candidatos de ambos sexos.

Este estudio constata que las mujeres suponen el 46% de los profesionales de entre 22 y 26 años de edad. Ese porcentaje desciende de forma paulatina a cada tramo de edad, y se desploma hasta el 10% a partir de los 38 años. Entre los mayores de 45 años, las mujeres sólo representan el 4%.

La presencia femenina en el sector desciende según avanza la edad, hasta llegar al 4% entre los empleados mayores de 45 años

Esta evolución responde, sobre todo, a la larga ausencia de mujeres de las aulas universitarias de titulaciones muy técnicas, como ingeniería de Telecomunicaciones o Informática. En los últimos años, esas mismas clases se han ido llenando de mujeres. Los autores del estudio consideran que para llegar a la equiparación total, sobre todo entre los niveles más altos, aún hay que esperar unos años, 'alrededor de 10', según Carlos Montserrate, director general de la consultora especializada RBtechnologies.net.

El cambio de actitud de las mujeres hacia este tipo de profesiones responde a distintas motivaciones, pero sobre todas ellas imperan los salarios y las posibilidades de promoción. El 54% de las consultadas atribuye a estos factores su decisión de seguir este tipo de estudios.

Durante los últimos años, las empresas de Internet y los puestos relacionados con las nuevas tecnologías en empresas tradicionales han tirado del mercado de empleo cualificado. El déficit de profesionales de estas materias provocó además una guerra entre compañías, dispuestas a pagar cada vez más para conseguir a los mejores profesionales. Esa tendencia se frenó en seco con la crisis de las puntocom a partir de abril de 2000, cuando muchas empresas echaron el cierre y otras anunciaron ajustes. Pero el número de mujeres que estudian carreras técnicas no ha descendido.

Estas profesionales también valoran la flexibilidad y la calidad de vida que, en su opinión, ofrece el sector. El tipo de proyecto en el que participan o la empresa para la cual trabajan, las posibilidades de formación y el clima laboral son mucho menos importantes.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002