Primero fueron los representantes del pueblo vasco, que luego recogieron velas.
Ahora, los de la Comunidad de Madrid, algunos de los cuales se manifiestan firmemente: 'Porque es justo que así se haga'. ¡Señorías, por favor! ¡Seamos serios!
Me jubilé siendo funcionaria de la Consellería de Educación de Baleares a los 65 años (el 31-8-01). Soy diplomada en Trabajo Social, y mi pensión es de 648,93 euros porque no llega a 19 años el periodo en el que he cotizado. ¿Por qué? Pues porque me casé con 19 años, tuve siete hijos en 14 años, hice la carrera de 1975 a 1978, conseguí mi primer trabajo en 1982, a los 45 años, y el trabajo de ama de casa y madre no tiene compensación económica, aunque todos sepamos que hay que elevar la tasa de natalidad, por necesidades socioeconómicas.
Éstas fueron decisiones mías dirán ustedes, y es verdad, pero creo que entrar en las listas para representarnos en los diferentes parlamentos también es una opción libre y voluntaria, y me imagino que, como todo, la actividad política también tendrá sus pros y sus contras. ¿O no? ¿Deben ser pros todo? Opino que las situaciones de sus señorías en el momento de dejar el escaño se deberían estudiar una a una y proceder en cada caso como se estime justo. Esto de 'café para todos' puede ser lo más fácil, pero no es adecuado. A los ciudadanos de a pie, la Administración no nos responde de esta forma, lo sé por experiencia profesional.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002