Es la historia del momento en Kenia. Ninguno de los temas candentes de la política nacional (la sucesión del presidente Daniel Arap tras 25 años en el poder o el aumento de la delincuencia en la capital, Nairobi) consigue hacerle sombra a una leona que ha desafiado todas las leyes de la jungla al adoptar a dos crías de órix (un tipo de antílope africano) en seis meses.
El pasado mes de enero, la leona apareció paseando por la reserva nacional de Samburu con una cría de órix. Aquella relación duró 15 días, hasta que un león adulto le arrancó a la cría de su regazo y se la comió.
Rápidamente llovieron explicaciones para todos los gustos. Según algunos científicos, la leona necesita una relación maternal. Bien sea porque es estéril o porque haya perdido algún cachorro, el caso es que ha decidido adoptar precisamente un animal al que normalmente debería devorar. Otros, en un país de mayoría cristiana, quieren ver en las imágenes la confirmación de una profecía descrita en Isaías 11:6, en la que un ternerito dormirá junto a un león.
Pero la sorpresa del público fue mayúscula cuando la leona apareció con una segunda cría la semana pasada. Los vigilantes del parque decidieron que la actitud de la leona no beneficiaba en nada al recién nacido, por lo que se lo quitaron cuando ésta lo dejó solo para ir a cazar. El órix, con una semana de edad y debilitado por el hambre, parecía 'que quería librarse de esa situación', afirma Sara Spendrup, del parque privado que ha cuidado al órix alimentándole con leche de vaca. La cría debía ser trasladada el viernes a un orfanato en Nairobi.
Esta misma semana ha surgido una nueva teoría: el segundo órix se lo han dado a la leona a propósito para fomentar el turismo y atraer visitantes a Samburu, al norte de Kenia.
'Es muy extraño que un león tenga este tipo de comportamiento dos veces', dice Daphne Sheldrick, una experta en vida salvaje que dirige un orfanato para elefantes y rinocerontes, entre otros animales. 'Esto es Kenia. El nivel de corrupción es muy alto. No sería extraño que fuera provocado'.
Daniel Njaga, portavoz del Servicio para la Vida Salvaje de Kenia, dice que ha recibido numerosas llamadas de periodistas de EE UU, Europa y África sobre el fenómeno. Según Njaga, existe la posibilidad de que alguien 'le haya llevado el segundo órix a la leona, por la publicidad que genera un acontecimiento así. Esperemos que no haya intervenido nadie y que dejen a la naturaleza seguir su curso', afirma.
Los alquileres de la zona, que habían caído junto con el turismo, vuelven a ser un gran negocio, gracias a turistas y expertos que se agolpan en Samburu para echarle un vistazo a la leona y su extraño instinto maternal, a pesar de que los vigilantes del parque han capturado al órix para que no sufra el mismo destino que el primero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002