Bernd Ecker, un ciudadano alemán de cuarenta años, fue detenido ayer por la mañana por la Policía Nacional en el pueblo de Manacor (Mallorca), ensangrentado, cubierto sólo por un plástico y rodeado de papel higiénico. Es el único sospechoso de la muerte de su esposa, de nacionalidad belga y de 26 años, cuyo cadáver había aparecido tres horas antes tendido en un campo de alfalfa. El cuerpo de la víctima, desnudo, con signos de estrangulamiento y heridas por objeto contundente, fue descubierto por un campesino al alba.
Un día antes del crimen el supuesto asesino había sido puesto a disposición judicial y dejado en libertad, tras ser detenido por la policía local de Son Servera en su casa por actitud violenta. La víctima acudió a recibir a Bernd a las puertas de los juzgados y ambos se marcharon juntos. Según fuentes oficiales, ella rogó a favor de 'mi marido' ante los policías.
'Parece un crimen tras una noche de sexo, alcohol y drogas, un episodio horrible', explicó un policía que intervino en el caso. La pareja, que vivía en la urbanización Ses Planes, del área turística de Cala Millor, fue descrita como problemática y vinculada al consumo de narcóticos. Ecker, al ser apresado por primera vez por la policía de su municipio, recibió a los agentes a gritos y con palos en las manos.
El paraje del suceso es inmediato al hipódromo de Manacor, está rodeado de cuadras y zonas de cultivo de forraje. De madrugada, el presunto criminal entró en una dependencia agrícola cercana para lavarse, oyó a un vecino y partió del lugar rápidamente, sin secarse ni vestirse. Este vecino avisó a la policía, quien encontró a Ecker poco después.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 3 de marzo de 2002