El control político de la radiotelevisión pública autonómica provocó ayer un encendido debate en el Parlament. El socialista Joaquim Nadal y la portavoz de Iniciativa-Verds, Dolors Comas, acusaron al conseller en cap, Artur Mas, de perseguir el control de las emisoras de radio y televisión de la Generalitat, con vistas al ciclo electoral que se avecina, forzando la dimisión del anterior director general, Miquel Puig. Jordi Pujol rechazó explicar las razones de la pérdida de confianza del Gobierno catalán en Puig.
La oposición acusa al Gobierno de CiU de haber hecho tabla rasa de los acuerdos de diciembre de 1999, cuando todos los grupos parlamentarios consensuaron una reforma de la radiotelevisión pública autonómica orientada a garantizar su neutralidad política. Es decir, a situarla fuera del control gubernamental.
El nexo que durante años ha garantizado este control ha sido la figura del director general de la Corporación Catalana de Radio y Televisión (CCRTV), el organismo que engloba a TV-3 y las emisoras de radio de la Generalitat. Como fruto de aquellos acuerdos de 1999 se nombró por vez primera a un director general de consenso entre Gobierno y oposición, Miquel Puig.
Tanto Nadal como Comas atribuyeron directamente a Artur Mas la responsabilidad de haber dado un giro en la política del Gobierno catalán en esta delicada materia. Le acusaron de haber provocado la dimisión de Puig con 'continuas injerencias' y, particularmente, de imponerle a Joan Oliver como director de TV-3.
Nadal echó en falta en la actuación de Mas la voluntad reformista de tres antiguos pesos pesados del Gobierno de CiU hoy fuera del Consell Executiu: los ex consejeros de Presidencia Xavier Trias y Joaquim Triadú, y el ex consejero de Gobernación Josep Antoni Duran Lleida. Ellos entendieron, dijo, que en Cataluña había llegado la hora de emprender 'una necesaria transición y un cambio en las reglas del juego' que incluía la neutralidad política de la radiotelevisión de la Generalitat.
Comas acusó directamente a Mas de 'poner en crisis a la radiotelevisión catalana' en un intento de 'demostrar que tiene autoridad' y de controlar unos medios que concibe sobre todo como un aparato de propaganda.
Mas se defendió de las acusaciones de la oposición argumentando que el sustituto de Puig nombrado por el Gobierno, el periodista y escritor Vicenç Villatoro, diputado de CiU, ha sido favorablemente acogido por todos los grupos parlamentarios. 'El Gobierno ha acertado con un nombramiento que concita amplias simpatías, una personalidad con prestigio profesional y de carácter constructivo y dialogante', afirmó.
Militantes de CDC
La común adscripción de Puig y Villatoro a Convergència Democràtica permitió a Mas argumentar también en favor del nuevo director general. Si la militancia partidista no ha impedido que ahora la oposición elogie la labor de Puig, dijo, tampoco ha de ser un obstáculo para Villatoro.
Para la oposición, sin embargo, la cuestión no era la personalidad del nuevo director general, según reiteraron Nadal y Comas, sino la ruptura de los acuerdos parlamentarios de diciembre de 1999. 'Rectifiquen, retornen al consenso', reclamó Comas. Nadal, más pesimista, sostuvo que el giro impuesto por Mas deja en papel mojado toda la literatura sobre el 'modelo catalán' de radiotelevisión pública publicitada a partir de los acuerdos de 1999 y la posterior creación del Consejo del Audiovisual de Cataluña.
Nadal constató, además, que el nombramiento 'unilateral' de Villatoro convierte en mera 'fábula' la 'prédica' de Mas sobre la favorable acogida que Villatoro ha tenido, según él, en el Consejo de Administración de la CCRTV. Nadal deseó a Villatoro que 'no incremente la lista de afiliados a Convergència damnificados' en aras de las necesidades del Gobierno catalán, en la que figuran Lluís de Carreras, Puig y Triadú.
El Consejo de Administración se dio por enterado el martes del nombramiento de Villatoro y acordó por unanimidad mostrar su 'incomodidad' por el método seguido para nombrarle, pero 'ofrecerle y pedirle confianza mutua'. Mas dijo que este acuerdo es 'un voto de confianza', interpretación que Nadal rechazó como 'falsa de toda falsedad'.
Preguntado específicamente sobre esta cuestión por Rafael Ribó (IC-V), el presidente Jordi Pujol no quiso explicar por qué dimitió Puig como director general de la CCRTV. 'Esto sólo puede contestarlo Puig', argumentó dos veces Pujol ante la insistencia de Ribó.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002