El presidente del Zoo de Barcelona y tercer teniente de alcalde del Ayuntamiento, Jordi Portabella, acusó ayer al Gobierno catalán y al Ministerio de Medio Ambiente de ser los causantes del retraso en la aprobación del proyecto urbanístico del nuevo zoo marino. Portabella aseguró que no hay discrepancias técnicas sobre el documento, sino razones ajenas al urbanismo. Las declaraciones de Portabella fueron replicadas de inmediato por la oposición. Santiago Fisas (PP) y Jaume Ciurana (CiU) aseguraron que Portabella desvía hacia otros las responsabilidades por su propia incapacidad.
El Ayuntamiento presentó hace más de seis meses el plan especial que dibuja el trazado del nuevo zoo y desde entonces ha negocido con Medio Ambiente para pulir aspectos como la altura del llamado Pabellón de la Biodiversidad, prevista en 40 metros; el número de establecimientos de restauración en el interior del recinto, o la ubicación de una gasolinera cerca del zoológico, dijo Portabella. Estos 'problemas técnicos hace tiempo que se han superado'.
El responsable municipal del zoo afirmó que 'los causantes' de este retraso son el Gobierno de la Generalitat, 'por el año que tardó en dar el visto bueno al estudio de impacto ambiental', y el Ministerio de Medio Ambiente, 'que lleva más de medio año para el plan especial'. Portabella presentó ayer las nuevas instalaciones de la colonia de leones marinos, formada por 10 individuos, y de los hipopótamos enanos, integrada por cinco ejemplares agrupados en dos familias, en las que se recrean los ecosistemas naturales de estas especies.
Proyecto irrazonable
Portabella 'no se entera de la película', le replicó el presidente del grupo municipal del PP, Santiago Fisas, que sostuvo que el boceto del plan especial del nuevo zoo litoral se remitió a la demarcación de la Dirección General de Costas en Cataluña el pasado 21 de septiembre.
El 28 de octubre el ministerio emitió un informe desfavorable, ya que consideraba que 'muchos aspectos del propio plan vulneraban la Ley de Costas, que aprobó un Gobierno socialista', afirmó el concejal. 'Si se presenta un proyecto razonable, es más fácil que se apruebe', dijo Fisas, que añadió que el plan municipal preveía un edificio de 40 metros de altura, el Pabellón de la Biodiversidad, y otras construcciones de 12 metros de alto 'en primera línea de mar', así como la instalación de una gasolinera cerca del parque zoológico, algo 'que está prohibido por la Ley de Costas'.
También el portavoz del grupo municipal de CiU en Barcelona, el concejal Jaume Ciurana, criticó las declaraciones de Portabella y le acuso de culpar 'a otras administraciones para no reconocer el fracaso del equipo de gobierno y el suyo en particular' en el proyecto del nuevo zoo marino.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002