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Una compañía desafía al vuelo subvencionado Girona-Madrid

Air Catalunya amenaza con denunciar ante la UE las subvenciones a Intermed

La compañía aérea Air Catalunya puso en marcha ayer por la mañana un vuelo regular entre Girona y Madrid que entra en competencia directa, avanzándosele cinco días, con la conexión aérea que, a través de la compañía Intermed, las instituciones públicas tienen previsto subvencionar con ayudas que alcanzarán los 4,3 millones de euros anuales (unos 715 millones de pesetas). Air Catalunya ofrece dos vuelos de ida y vuelta los días laborables. De momento, el billete costará 224 euros más tasas, un precio altamente competitivo frente a los 300 euros a que ascenderá el de Intermed.

El presidente consejero delegado de Air Catalunya, Ricard Alcaraz Llibre, explicó ayer, antes de la salida del vuelo inaugural, que los precios oscilarán en función de la demanda, aunque se mantendrán en una línea competitiva. Alcaraz anunció también la puesta en marcha de un vuelo de fin de semana que unirá Girona con las islas Baleares. El de ida aterrizará en Mahón el viernes por la mañana y el de regreso despegará de Menorca el domingo por la noche.

El vuelo matutino de Girona en dirección a Madrid ha quedado fijado a las 6.20 horas y el de regreso partirá de Madrid a las 18.00.

El tráfico en la estación de Torredembarra quedó totalmente restablecido ayer, un día antes de lo previsto por la compañía. A las seis de la mañana se restableció en dirección a Valencia, mientras que hacia Barcelona circularon trenes a partir de las 12 del mediodía. Hasta ese momento se continuó desviando convoyes por el interior, lo que generó retrasos residuales, según responsables de Renfe.

Un total de 23 heridos permanecían ayer ingresados en diferentes hospitales y tres fueron dados de alta. Una joven de 19 años permanece en la UCI del hospital Joan XXIII de Tarragona en estado muy grave.

El accidente ha renovado las críticas sindicales por la situación de los jefes de estación, a los que se ha sustraído el dar la salida a los trenes, cosa que hacen ahora los interventores, una cuestión que según ellos perjudica a la seguridad ferroviaria.

El ministro de Fomento, Francisco Álvarez-Cascos, aseguró ayer que se tomarán las medidas necesarias para evitar que se repitan accidentes como el de Torre-dembarra, aunque señaló que 'sería irresponsable adelantar medidas cuando la causa del accidente aún esta pendiente de esclarecerse'. El titular de Fomento instó a esperar las conclusiones de los expertos y aseguró que una vez se conozcan se buscará el remedio y no sólo en esta zona 'sino donde sea conveniente aumentar el grado de prevención'.

Entre las medidas previstas está la de hacer pasar el Euromed por la futura línea del AVE Madrid-Barcelona. Cascos aseguró que esta medida ya estaba decidida antes del accidente argumentando que 'es de sentido común' que la modernización de la red considere sacar de los tramos urbanos la circulación de los principales servicios.

El ministro hizo estas declaraciones durante una visita a la comarca de Osona con motivo de la colocación de la primera traviesa de las obras de renovación del tramo ferroviario Vic-Borgonyà (Osona). Son los primeros peldaños, según el ministro, de una serie de actuaciones que mejorarán la polémica línea Barcelona-Puigcerdà en un plazo de cinco años y que permitirán dejarla a punto para, a largo plazo, pasar la vía de ancho ibérico a ancho europeo y convertirla en corredor transfronterizo. El coste total de la inversión será de unos 130 millones de euros (unos 21.600 millones de pesetas).

La baja frecuencia de trenes, el mal estado de algunos tramos -que obliga a reducir drásticamente la velocidad de los convoyes-, las averías, la seguridad o la falta de comodidad son algunas de las quejas que acumula línea de cercanías de Renfe Barcelona-Puigcerdà, que registra un tráfico anual de 13 millones de pasajeros. Estas insuficiencias reclamaban urgentemente una importante inversión.

La obra ayer inaugurada afecta a un tramo de 17,8 kilómetros entre Vic y Borgonyà. Permitirá reducir en siete minutos el recorrido entre Vic y Ripoll, que ahora es de 35 minutos para el tren más rápido. Aumentará la seguridad y la comodidad del tramo y se reformarán las estaciones de Manlleu y Torelló. El plazo de ejecución es de 26 meses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002