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El Marès propone la colección ideal de escultura medieval

El museo exhibe unas treinta piezas procedentes de fondos privados

Se trata principalmente de esculturas sacras, pero la lectura que se puede extraer de muchas de ellas no es nada ceremonial. La mayoría de la treintena de obras que se muestran en la exposición La colección soñada. Escultura medieval en las colecciones catalanas, que hasta el 23 de junio se presenta en el Museo Frederic Marès, llevan un azaroso trajín a sus espaldas. Han visitado iglesias y conventos, entrado en los museos y pasado por las manos de coleccionistas, y han sido vendidas por anticuarios. A veces, el viaje ha sido de ida y vuelta.

Muchas de las piezas han podido ser catalogadas por extrañas coincidencias. Es el caso de la aparición de una cabeza de hombre del Mestre de Cabestany, actualmente propiedad de un particular, que salió a luz pública cuando fue confundida con una pieza de similares características de la que sí se tenían referencias. Esta obra pertenecía a la portada occidental de la iglesia del monasterio de Sant Pere de Ribes, un fragmento de la cual, también expuesto, fue encontrado hace poco en El Port de la Selva. 'Una persona que paseaba por el campo vio una piedra y al cogerla comprobó que la parte enterrada estaba esculpida. La llevó al alcalde para identificarla. Luego me llamaron a mí y confirmé que era parte del pórtico del monasterio', explica el comisario de la exposición, Jaume Barrachina.

Un ejemplo del largo viaje de las esculturas es una figura femenina del siglo XV atribuida a Pere Joan. Originaria del monasterio de Poblet, pertenece a la colección Barrachina, pero antes estuvo en manos particulares, en la colección Soler i March primero y posteriormente en la colección Hartmann, donde figuraba como procedente de Poblet en el catálogo que se efectuó en 1942. Pero eso no es todo. De 1906 a 1930, la pieza estuvo en el Museo de Barcelona procedente de la adquisición que se hizo al dibujante Josep Pascó.

'Otra de las consecuencias que se extraen de esta exposición es que la continua acusación de Marès como expoliador de lugares sagrados se contradice con la gran cantidad de manos previas por las que pasaban las obras', señaló ayer Pilar Vélez, directora del museo, para quien el coleccionismo de escultura medieval se encuentra a la baja. 'Los grandes coleccionistas son personas ya mayores cuyos hijos se han decantado por el arte contemporáneo', afirmó.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002