Las presiones de Estados Unidos, esta vez, no valieron de nada. La Unión Europea tendrá su propia red de satélites de posicionamiento, y no dependerá totalmente del GPS norteamericano.
Ha sido un triunfo de la española Loyola de Palacio, que, junto a los gobiernos de Italia y Francia, desde el primer momento apostaron por el plan europeo, frente a la negativa de Alemania, Reino Unido y Holanda.
Finalmente, el proyecto Galileo (cuyos 30 satélites no entrarán en funcionamiento hasta el año 2008) se ha aprobado con una dotación de 3.250 millones de euros. A España le toca poner 360 millones de euros, frente a los 450 de Alemania.
La importancia de la red de satélites se ha demostrado recientemente en la guerra de Afganistán, donde el GPS guió las intervenciones militares; sin embargo, la red europea sólo tendrá servicios civiles.
Para cuestiones militares la Unión Europea seguirá dependiendo de lo que le digan las estrellas norteamericanas.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002