Una mano en el ratón. La otra, en el bolsillo. Así lo pintan los más radicales. En los últimos seis meses, los servicios y los contenidos de pago en la red se han multiplicado.
En la década de 1990, la World Wide Web era un don gratuito; el pagano se llamaba publicidad. En 2000, con miles de empresas puntocom quebradas, las supervivientes saben que su esperanza de tener beneficios es con el cobro de sus servicios.
Estados Unidos, con un mercado en la red maduro, es el ejemplo del proceso. Servicios gratuitos se vuelven de pago en Internet y reclaman una suscripción. Otros ya nacen con esa característica. 'Es un cambio cultural drástico que en España llega de forma gradual', dice Javier Fernández, director de Gartner Ibérica.
Si antes la revista electrónica The Industry Standard recogía a diario las puntocom que desaparecían (hasta que desapareció ella misma), ahora Theendoffree.com anuncia día a día qué servicios han sucumbido a la necesidad de cobrar.
Martes y 13. Después de años regalándolas, American Greetings decidió en diciembre reservar sus mejores postales electrónicas para los suscriptores (13,87 euros al año). Desde entonces, el tráfico en American Greetings se ha reducido un 30%. Los internautas optan por Yahoo! o Hallmark, donde aún las tienen gratis. La previsión de ingresos por el pago de contenidos en Internet ascenderá a 6.705 millones de euros en el año 2006, según la consultora Jupiter Media Metrix.
En España también se toman medidas para evitar la sangría de pérdidas. La principal red hispana de chat IRC-Hispano anunció en enero una suscripción de un euro para tener un nick (nombre con el que se chatea) en propiedad durante seis meses.
'Los servicios de pago se han multiplicado durante los últimos meses y aún seguirán aumentando mucho más de ahora en adelante. Tendremos que acostumbrarnos, como cuando llegó la televisión de pago', explica Miguel Ángel Díez, director de servicios de Ya.com. Díez argumenta dos motivos: la mala situación de las ventas publicitarias en Internet y el alto coste de los nuevos servicios, especialmente si se trata de banda ancha.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002