El anuncio -a doble página- de la Generalitat Valenciana sobre el Plan Hidrológico Nacional no merece otro calificativo que el de miserable. Ni en la más estúpida concepción de un mensaje publicitario debería admitirse un sentido maniqueo como el que presenta el grafismo, propio del concepto que pudiera tener la mente más roma de cuantas vieran el anuncio.
Parece mentira que la Generalitat no tenga en cuenta a la comunidad científica que de forma abrumadora está en contra del Plan Hidrológico Nacional tal como está concebido. Este desprecio ideológico, que choca con el sentido común de las gentes medianamente informadas, presupone respuestas tan ácidas pero tan llenas de contenido como la de constatar que los diez mil millones de pesetas perdidos en Terra Mítica -según confesión del Consell-, si se hubieran empleado en la reparación y puesta al día de los sistemas de conducción y distribución de aguas de toda la Comunidad, se obtendría un ahorro equivalente a la cantidad de agua que se pretende trasvasar. El anuncio es deleznable, impropio de personas formadas. Pura demagogia.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002