El buitre leonado (gyps fulvus) aspira a convertirse en uno de los atractivos de las cumbres de los parques naturales de El Carrascar de la Font Roja y la Serra Mariola. Una colonia de pollos de esta especie rapaz vive desde hace año y medio un periodo de adaptación a fin de conseguir su reintroducción en las comarcas de L'Alcoià y El Comtat. El Projecte Canyet, que es como se denomina la experiencia, trajo a finales de noviembre de 2000 hasta las canteras de Sant Cristòfol en la Serra Mariola ocho ejemplares que provenían de distintos centros de recuperación de la Comunidad Valenciana, Navarra y Madrid. 'El buitre ha sido una especie común en estas montañas. Prueba de ello es la toponimia que nos ha quedado en esta zona: el Mas del Buitre en Torremanzanas, la Cava del Buitre en Agres o las peñas de la Buitrera en el parque natural del Carrascar de la Font Roja', justifica Alvar Seguí, agente forestal y promotor de este proyecto, que respalda el Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas).
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A esta primera liberación de buitres, siguió otra en octubre del año pasado con ocho ejemplares más que llegaron de centros de recuperación de Extremadura y Andalucía. Dos meses antes, quedó concluida la construcción de una jaula gigante en la cantera de Sant Cristòfol en la que se anillaron 30 pollos de buitre. Alvar Seguí calcula que en este tiempo y en la zona puede haber una población flotante de entre siete y ocho buitres. 'Después de año y medio de adaptación unos se han marchado y otros han venido de nuevo. Esperamos que cuando cumplan cinco años nazcan los primeros ejemplares de buitres en estas comarcas', añadió.
La primera iniciativa encaminada a la reintroducción de esta especie se remonta a 1990, de la mano de la Colla Ecologista La Carrasca, que por aquel entonces acariciaba la idea de poder ver volar algún día al buitre leonado. El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes tomó el testigo un año después, y ahora ha fructificado con la ayuda de colectivo de biólogos, ingenieros y agentes forestales, veterinarios, cetreros, ganaderos, agricultores, cazadores, etcétera. En contra de la idea de que son animales peligrosos, Alvar Seguí insiste en los beneficios sanitarios que pueden aportar: 'Son capaces de eliminar restos cárnicos y no transmiten enfermedades ya que su sistema digestivo es capaz de descomponer cualquier alimento infectado'. Las campañas de sensibilización desarrolladas han descubierto entre la población el papel tan importante que desarrollan los buitres en la eliminación de cadáveres y combatiendo posibles enfermedades en el medio natural, a fin de que estas aves consideradas carroñeras empiecen a verse como aliadas del hombre en la lucha contra problemas como la encefalopatía esponjiforme bovina o mal de las vacas locas.
El proyecto, que el año pasado tuvo un presupuesto cercano a los 25.000 euros, funciona viento en popa según sus promotores aunque ha tenido algunos altibajos. Uno de los buitres de la primera suelta amaneció muerto en Alfarara (El Comtat) en diciembre del año 2000, por electrocución. Para evitar estos males los organizadores iniciaron hace un año gestiones con la compañía Iberdrola para que protegiera con señales los cables de alta tensión en los montes.
No han sido todo bajas, ya que también llegó a principios de 2001 una pareja de buitres sin anillas al comedero instalado en la cantera de Sant Cristófol. Con la llegada de los días más fríos del año y con las bajas temperaturas algunos descendieron su vuelo hasta la ciudad de Alcoy y se posaron en terrazas y tejados, lo que causó algún que otro susto a los ciudadanos.
El proyecto está en la fase de liberación de algunos ejemplares aclimatados que se evaluará con la llegada del otoño. Esta fase tendrá continuidad el año que viene con la introducción de una colonia reproductora en el entorno del comedero.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002