Ilie Ciurar, de 18 años de edad, murió ayer tras haber sido golpeado accidentalmente por un martillo en la cabeza durante un entrenamiento en el estadio municipal de Roman, al noreste de Rumania. Al parecer, el joven había entrado en la zona de los lanzamientos sin tener en cuenta las advertencias de los deportistas.
Se da la circunstancia de que solamente un día antes había fallecido en Wichita (Kansas, Estados Unidos) un atleta, Samoa Fili, de 17 años, al caer fuera de la colchoneta tras efectuar un salto con pértiga. En febrero pasado murió otro, Kevin Dare, por el mismo motivo, por lo que el congreso del Estado de Nueva York está debatiendo la posibilidad de hacer obligatorio el uso de casco en esta especialidad.
La prueba del martillo es la más peligrosa en la actualidad, según los expertos. Precisamente por ello a partir de enero de 2003 serán obligatorias nuevas medidas de seguridad.
La jaula desde la que se realiza el tiro, en forma de U, está diseñada para que pueda detener el martillo, de 7,26 kilos de peso, moviéndose a una velocidad de hasta 32 metros por segundo.
Sus paneles metálicos tienen en la actualidad una altura de 9 metros por delante y 7 por detrás y dejan una abertura de 6 metros para que pase el artefacto. Esta última, sin embargo, se va a reducir a 5 con el fin de que se estrelle contra los laterales si no va bien dirigido.
El área de aterrizaje del martillo presenta ahora un ángulo de 40 grados. En adelante, y de acuerdo con la modificación anteriormente citada, ya sólo será de 34,92.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002