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LA REFORMA DEL IRPF

El impuesto ha reducido sus tramos de 28 a seis en 24 años de historia

El impuesto sobre la renta de las personas físicas ha ido perdiendo progresividad fiscal

El IRPF ha registrado una drástica simplificación desde que empezó a aplicarse en 1978 y ha ido perdiendo progresividad. Llegó a tener hasta 28 tramos, frente a los seis actuales, y mantiene una tendencia a la reducción irreversible. Además, en su evolución como impuesto directo por excelencia, el IRPF ha ido ganando transparencia. Sin embargo, quedan planteadas dos cuestiones que ni el PSOE en su momento ni el actual Gobierno del PP han resuelto: las rentas del trabajo tributan más que las del capital y los trasvases al impuesto sobre los beneficios empresariales permiten la ingeniería financiera.

En estas dos décadas el tipo máximo del impuesto ha pasado del 66% al 48% y puede descender más si el Gobierno hace caso al informe de los expertos.

Los tipos impositivos del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas en España han atravesado tres etapas bien marcadas: la primera coincidió con las primeras grandes reformas fiscales iniciadas en 1976 en toda Europa, que llegaron a España dos años más tarde, en 1978, con el nacimiento del impuesto a través de la primera ley del IRPF, obra de Francisco Fernández Ordóñez, que entonces era ministro de Hacienda con un Gobierno de UCD.

Más transparencia

La segunda gran etapa del impuesto empezó en el año 1985 con una ley de reforma parcial auspiciada por el Gobierno del PSOE y culminada posteriormente en la ley de l991. Las reformas introducidas por los socialistas dieron más transparencia. Pero, sobre todo, la ley de 1991 aportó una considerable reducción del margen del fraude fiscal y al mismo tiempo supuso una profesionalización de la gestión fiscal, al consagrar el funcionamiento de la Agencia Tributaria.

Entre el nacimiento del impuesto y la reforma parcial de 1995, los tramos del impuesto pasaron de 28 a 16. También el tipo máximo del impuesto experimentó una progresiva reducción, pasando del 66% al 56%. En aquel momento, a mediados de los años ochenta, empezó a caer el mito de que la progresividad fiscal basada en que el impuesto debía ser proporcional a la escala de sus tipos y al número de tramos.

La tercera etapa de la historia del impuesto, que se inició en el año 1996 con la llegada del PP al poder, tuvo su cénit en la ley de 1998. El nuevo reglamento impuso una reducción drástica hasta los seis tramos y bajó del 25% al 18% (un 30%) la retención que se aplica a los intereses de las cuentas bancarias.

Simplicidad

Los seis tramos de la ley de 1998 iban del 18% para las rentas más bajas hasta el 48%, aplicable a rentas más altas. Aquel cambio introducido por el Gobierno presidido por José María Aznar significó una apuesta decidida por la reducción y la simplicidad del impuesto, en la medida en que dejó exentos de declaración los salarios que no excedían los 3,5 millones de pesetas, salvo en los casos en los que existía derecho a devolución.

Desde los primeros años de la década de los noventa, las tendencias a disminuir tramos y topes máximos han ido parejas, pero también los menores ingresos fiscales se han compensado con una subida de los impuestos indirectos, como el impuesto sobre el valor añadido (IVA) y la creación de tasas especiales.

Pero, además, una gran parte de las rentas provenientes de actividades empresariales escapan del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para refugiarse en otros impuestos, como el impuesto de sociedades, mucho más blandos a la hora de eludir el cerco de la presión fiscal.

En respuesta, precisamente a la línea de sombra que separa algunos impuestos, el nuevo IRPF suprimirá el llamado régimen de transparencia fiscal, según anunció ayer el secretario de Estado de Hacienda, Estanislao Rodríguez Ponga.

El sistema de transparencia fiscal permite a algunos profesionales con elevadas rentas desviar parte de sus ingresos a sociedades, aunque luego deben tributar según su propia renta en el IRPF.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002