La renta variable española registró en la sesión de ayer mínimas variaciones en los precios, con un volumen de negocio que se redujo respecto a los niveles máximos alcanzados en el día anterior.
Después de una mañana con claro dominio de las ventas, las compras hicieron acto de presencia en las últimas horas de contratación tras una apertura discretamente alcista de Wall Street. No obstante, conocido el ISM no manufacturero de marzo, bajó hasta 57,3 frente al 58,7 de febrero, el índice Dow Jones se decantó por el lado de las pérdidas.
Los inversores continúan operando con mucha cautela ante la incertidumbre reinante en Oriente Próximo y las consecuencias que pueda tener en la evolución del precio del petróleo. Los temores a malos resultados empresariales en Estados Unidos también es motivo de preocupación en todas las plazas europeas.
Los datos económicos dados a conocer en la eurozona no sirvieron para animar la entrada de dinero en la renta variable. El indicador de clima empresarial correspondiente al mes de marzo aumentó en 0,2%, mientras que el paro en febrero se mantuvo invariable. Sin embargo, en el mercado de divisas el euro reflejó la suave mejora de las cifras económicas y se situó por encima de los 88 centavos de dólar al marcar un cambio medio en 0,8803 dólares.
En un mercado sin una orientación definida, el índice general de la Bolsa de Madrid se anotó al cierre de la sesión una pequeña subida del 0,27 % y el Ibex 35 logró una recuperación del 0,41%, finalizando por encima de los 8.200 puntos.
La actividad en el mercado continuo no estuvo nada mal pues se contrataron 2.155 millones de euros de los cuales 392 millones fueron dirigidos a Telefónica. La rentabilidad de la deuda a 10 años perdió terreno al concluir en el 5,37%, frente al 5,42% del día anterior.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002