Los combatientes talibanes y de la organización Al Qaeda siguen activos en Afganistán, aunque mantienen 'una pausa táctica' para reagruparse y planificar futuras operaciones, asegura el comandante Tony de Reya, jefe del espionaje británico en Kabul, y para quien el peligro de enfrentamientos como el de Gardez no ha pasado.
De Reya efectuó estas declaraciones coincidiendo con la llegada a la base de Bagram de cien comandos británicos y la presencia en la capital de los primeros 600 soldados del nuevo Ejército afgano, entrenados por las tropas internacionales y cuyo objetivo es sustituir a los ejércitos privados de los señores de la guerra.
A pesar de esa pausa táctica, la seguridad no ha mejorado. Las patrullas de la Fuerza Internacional de Seguridad y Asistencia en Afganistán (ISAF), encargada de proteger al Gobierno y acabar con los focos de resistencia armada e incautar alijos de armas, son atacadas con frecuencia en incidentes aislados. Los mayores problemas están en el oeste de Kabul.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002