El apetito de Chirac es legendario. Ahora, gracias al semanario satírico Le Canard enchaîné, los franceses han descubierto que su presidente y ex alcalde de París es también un gourmet, siempre y cuando pague el erario público.
Entre 1987 y 1995, Bernadette y Jacques Chirac, instalados en el Ayuntamiento de la capital, gastaron a un ritmo de 900 euros. ¿Tenían muchos invitados? Sin duda. ¿Pero eso lo explica todo? No se sabe por qué la relación de invitados ha desaparecido y es imposible establecer el fin de los 150 euros diarios en frutas y verduras.
'Si ha habido malversación o errores, el actual Ayuntamiento [en manos socialistas] debe querellarse', dijo ayer Chirac. Difícil probar algo cuando de los 20 millones de euros que los Chirac emplearon para comer durante 8 años, 18 millones fueron abonados en efectivo, algo que no sorprende en el caso del presidente, que hace pocos meses confesó haber gastado en viajes más de 750.000 euros y que no podía proporcionar ciertos comprobantes porque también había pagado los billetes de avión y las estancias en los hoteles al contado.
Habrá que pensar que es 'una costumbre campesina', tal y como aseguraba Roland Dumas, ex ministro, ex presidente del Constitucional y procesado por apropiación indebida.
Al frente de todo el despilfarro gastronómico, que según Le Canard enchaîné incluye un buen número de facturas falsas, estaba Roger Romaní, hoy consejero del Elíseo y al que se atribuye la destrucción de 47 metros de documentos administrativos de la chiraquía. Los inspectores municipales sólo han podido recuperar los relativos a unos pocos años -los Chirac iniciaron su mandato en 1977- y conceptos.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002