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Macedonia rechaza que se amplíe el mandato de la fuerza militar de paz

Ni la OTAN, ni la Unión Europea. Cuando termine el mandato de las fuerzas internacionales en Macedonia -actualmente bajo mando de la Alianza con la denominación en inglés Amber Fox- lo más positivo sería que no hubiera una fuerza internacional en Macedonia, según declaró ayer en Madrid el ministro de Exteriores macedonio, Slobodan Casule. 'Si algo tiene que estar constantemente vigilado, el mensaje que se transmite es negativo. Hay que mantener el proceso político y no garantizar la paz con una presencia militar permanente, porque entonces los países se convierten en inválidos políticos', destacó Casule en conversación con este periódico.

Actualmente, unos 700 soldados, en su mayoría alemanes y bajo mando de la OTAN, se encuentran en la antigua república yugoslava de Macedonia para vigilar el proceso de desarme de la guerrilla independentista albanesa, alzada en armas contra el Gobierno de Skopje en marzo del año pasado. Su mandato expira en junio, aunque probablemente sea ampliado a agosto. Para entonces se baraja la posibilidad de que sea la Unión Europea la que, por primera vez, se haga cargo de una misión militar de salvaguarda de la paz.

'Más que si debe ser la OTAN o la UE, lo que habría que preguntarse es si es necesaria esta misión', apuntó el titular de Exteriores macedonio. 'Lo que tiene que pasar es que los albaneses cumplan su parte de lo acordado y entonces ni la OTAN ni la UE tendrán que entrar en el debate de quién debe mandar en la misión de paz', añadió.

El ministro macedonio defendió la formación de un frente de los países del sur de Europa, entre los que España jugaría un papel destacado para contrarrestar el creciente poder de los socios del norte y advirtió que es necesario definir la política respecto a los Balcanes. 'Europa todavía no tiene una posición clara sobre lo que quiere de los Balcanes', destacó Casule, quien apunta a que en la zona chocan el ideal de integración propio del siglo XXI con el de influencia particular de potencias como Alemania, Reino Unido y Francia, más propio del reparto colonial del siglo XIX.

Según el titular de Exteriores macedonio, la expansión de la UE al Este de Europa y una futura adhesión de Bulgaria y Rumania deja en tierra de nadie a la ex Yugoslavia y, por tanto, la integración de las repúblicas que la conforman es fundamental para la estabilidad en el continente. 'Si Europa quiere convertirse en una fuerza económica fundamental en el mundo no lo puede hacer edificando alrededor de un hueco, de un agujero negro que se traga todos los valores que proclama'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002