El Canal de Isabel II construirá en Loeches una planta de 550.000 metros cuadrados para tratar parte de las 250.000 toneladas de los lodos que se recogen en sus depuradoras regionales cada año. El organismo prevé tratar allí 100.000 toneladas cuando la planta este totalmente construida, en 2006. Los alcaldes de la zona ya piensan en los malos olores y anuncian acciones contra el proyecto.
Según los datos en poder de la Consejería de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, en la región se generan 600.000 toneladas de lodos al año; 350.000 provienen de las cloacas de la capital, y otras 250.000, del resto de la región. 'Teniendo en cuenta que la población de Madrid aumenta a la par que el nivel de vida de los vecinos su volumen de residuos, es necesario buscar una solución', explica Ignacio López-Galiacho, director general de Calidad y Evaluación Ambiental. El proyecto que se llevará a cabo en Loeches ya fue previsto en 1994 por la entonces denominada Agencia de Medio Ambiente de la Comunidad de Madrid, con el Gobierno regional presidido por el socialista Joaquín Leguina. La Agencia de Medio Ambiente, que entonces dirigía Arturo Gonzalo Aizpiri, pensó que Loeches era la mejor ubicación para esta planta porque los suelos del municipio son extremadamente rocosos, lo que reduciría la creación de lixiviados (filtraciones acuosas de residuos tóxicos en el terreno). La Consejería de Medio Ambiente, ahora con el PP, ha modificado aquel proyecto de 1994, y en el actual está prevista la fermentación de los fangos en túneles. El proyecto se divide en tres fases y en tres zonas: las áreas de acopio y secado, las de vertido en zanjas y la de compostaje cerrado en túneles. El Canal de Isabel II desarrollará el proceso en tres fases. En un principio, la capacidad de tratamiento de la planta será de 50.000 toneladas al año. En la segunda fase el tratamiento de lodos permitirá convertir en abono 100.000 toneladas de las 250.000 de fango que se generan anualmente en la región. Una tercera fase servirá para efectuar obras de mejora en el tratamiento y en la producción. El Canal tiene previsto que la planta esté finalizada y a pleno rendimiento en 2006. El proyecto se incluye dentro del Plan de Gestión de Lodos que estudia la Consejería de Medio Ambiente. Dentro del mismo, además de la planta de Loeches, están previstas obras de acondicionamiento y mejora de las depuradoras de Villaviciosa de Odón y del arroyo Culebro, a caballo entre los términos de Getafe y Fuenlabrada.
Maduración en túneles
La forma en la que los lodos se convertirán en abono para su posterior aplicación agrícola pasa, en un primer momento, por enterrar los fangos en zanjas durante unas tres semanas, después pasarán a una nave donde se homogeneizarán y finalmente se llevarán a fermentar a túneles cerrados para evitar los olores. 'En ningún momento los lodos se verán sobre el terreno, ni olerán, porque estarán, en primer lugar, enterrados en zanjas; luego pasarán a una nave perfectamente acondicionada para evitar los olores y después fermentarán en túneles', insiste López-Galiacho, que matiza que lo que se ha hecho ahora ha sido 'modificar el anterior proyecto de 1994 para hacerlo inocuo'.
Pero el alcalde de Loeches, Pedro Díaz Sánchez, del PSOE, ha puesto el grito en el cielo. No sólo duda de la inocuidad del proyecto, sino también se queja del 'sigilo' con el que la Comunidad y el Canal han llevado el proceso y de la 'agostidad' con la que la Comisión de Urbanismo lo aprobó en agosto de 2001, 'sin contar con el Ayuntamiento para nada'. Díaz ha decidido comunicar el proyecto a los alcaldes de la comarca, convencido de que finalmente 'habrá malos olores'. 'La planta estará a tres kilómetros de Loeches, a cinco del parque de Cataluña en Torrejón, a seis de Mejorada, a cinco de la urbanización Zulema en Villalbilla y a otros cinco kilómetros de Torres de la Alameda. Todos estamos afectados', asegura, mientras anuncia una reunión de todos su homólogos para los próximos días.
Lopez-Galiacho apeló ayer a la solidaridad de los habitantes de la zona: 'Hay que colaborar entre todos y poder tratar nuestros propios residuos'. Según el director general, 'todos tenemos nuestras servidumbres'.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002