Tengo 43 años, soy española, ciudadana de la Unión Europea, trabajo y pago mis impuestos. Parte de estos impuestos, los míos y los de mis conciudadanos, se dedican a proyectos de cooperación que financia la UE en todo el mundo, entre otros lugares en Palestina. Tengo 43 años y una hermana de 47 viviendo en Ramala, trabajando para un proyecto de la UE para la construcción de escuelas. Desde hace tiempo cada día llego a trabajar y, al abrir el correo electrónico y leer las crónicas enviadas por mi hermana, siento como si tuviera 50.000 hermanos en Ramala sometidos a asedio.
Tengo 43 años, y durante muchos años he leído, sin conseguir entenderlo nunca, sobre el horror del Holocausto.
Tengo 43 años y una hija de 9 años que me pide que le explique lo que sucede en Ramala, donde está su tía. No puedo explicárselo. No puedo explicarle por qué la Unión Europea tiene dinero para construir escuelas en Palestina y no tiene la fuerza o decisión suficiente para impedir que maten a los niños que deberían ocuparlas.
Tengo 43 años, y en el día de hoy siento una vergüenza atroz de ser europea, y por muchos años más que viva no creo que nunca llegue a poder explicarle a mi hija lo que está sucediendo en Palestina, y por qué el mundo al que ella pertenece permanece impasible.
¿Alguien puede ayudarme a explicar esto a una niña de 9 años que heredará el mundo en el que vivimos?-
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002