Después de haber adquirido, vía Internet, un buen número de diccionarios y gramáticas de árabe clásico y moderno; de haber encargado y recibido, por el mismo procedimiento, abundantes libros sobre el conflicto de Oriente Próximo escritos por inteligentes pensadores de origen árabe, y de haberme suscrito a unos cuantos periódicos de por allí, tengo el placer de comunicar al respetable que he sido incluida en una lista de internautas inclasificables a quienes se nos envía publicidad de todo lo que el Sistema (la vieja palabra sesenta y ochista ha vuelto, cargada de sentido) considera Anti-Sistema (ídem de lo mismo). O sea, que no sólo estamos fichados, sino que se nos tiene por imbéciles. Porque sólo un imbécil consideraría subversivos los lúcidos análisis de Chomsky o de Edward W. Said, o la inmortal novela de John Steinbeck Las uvas de la ira.
Momento ideal, pues, para alimentar paranoias. ¿A qué se debe el hecho de que el hermoso jazmín que florece por estos días en mi balcón, planta de indudable origen levantino, se derrumbe de forma inexplicable cada dos por tres? ¿Ha sido satanizado por uno de esos simpáticos satélites que nos observan? Por otra parte, me han desaparecido de la despensa los últimos restos de especias aderezadas con sésamo que compré hace un año en Siria. Esta guerra contra el terror es la monda.
Por fortuna, en el preciso instante crítico en que tenía las manos llenas de huéspedes que, con anterioridad, fueron dedos, llegó, a través de Internet, un mensaje consolador. La misma empresa que se ha pasado semanas tratando de que adquiera literatura anti-establishment ha decidido, por lo visto, que merezco una oportunidad, y me está bombardeando, con proselitismo digno de Jehová, poniendo a mi alcance ofertas que incluyen varios libros sobre la tragedia de la Zona Cero, las obras completas del ex alcalde de Nueva York Rudolph Giuliani, distintos volúmenes sobre la actuación de los bomberos en el asunto de las Torres Gemelas, y un lote, a precio módico, con The Diary of Anne Frank, The Last Seven Months of Anne Frank y Anne Frank: The Diary of a Young Girl.
Voy a adquirirlos, naturalmente. Cualquier cosa con tal de que me devuelvan el sésamo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 4 de abril de 2002