Campo chico, equipos cortos y jugadores pequeños marcaron una típica tarde de fútbol en Vallecas. El Rayo y el Valladolid se juntaron en el medio campo, apretaron las líneas y propiciaron una catarata de errores técnicos. En el meollo, los pases se dieron demasiado largos o se quedaron a mitad de camino. Prosperaron las dudas entre los jugadores y los pelotazos sobre las áreas para que los porteros se lucieran en las salidas. Ante semejante equilibrio táctico, había que ser defensa o, a lo sumo carrilero, para intervenir en el partido de manera decisiva. Y así ganó el Rayo: gracias a un centro de Corino, que mandó el balón a la olla sin demasiada fe para que lo cabeceara Hernández, en globo, al ángulo izquierdo.
Un central actuando como nueve remató el pase de un lateral y el gol, que valió tres puntos, sirvió para poner al Rayo a un punto de la permanencia. El tanto entró en el minuto 47 para rectivar un encuentro que en el mejor de los casos resultó monótono. Hasta el 45, lo más notable que ofreció el choque fue el pelo amarillo de Etxeberria, el portero del Rayo, que celebró de antemano la permanencia tiñéndose, según dijo el sábado.
El partido puso en evidencia, una vez más, las enormes limitaciones del Rayo y su lógica situación en la tabla. Sólo dos jugadores de campo, Quevedo y Míchel, hicieron pensar en los merecimientos elevados del equipo madrileño. Por lo demás, el gol de Hernández premió el trabajo colectivo de un grupo del que su entrenador, Gregorio Manzano, no tendrá queja. Aunque limitados, sus futbolistas nunca perdieron la posición, permanecieron atentos, y pelearon por cada balón durante los 90 minutos.
RAYO, 1 - VALLADOLID, 0
Rayo Vallecano: Etxeberria; Corino, Hernández, De Quintana, Graff; Ferrón (Glaucio, m. 46), Pablo Sanz (Vivar Dorado, m. 84), Quevedo, Michel; Peragón y Bolic (Azkoitia, m. 89).
Valladolid: Ricardo; Javi Torres, Gaspar, Peña, Mario (Tote, m. 65), Marcos; Fernando (Eusebio, m. 84), Jesús, Luis Garcia; Sales y Cuathemoc Blanco (Pachón, m. 75).
Gol: 1-0. M. 47. Corino cuelga el balón desde la derecha y Hernández lo cabecea en el punto de penalti del área hacia el ángulo izquierdo de Ricardo.
Árbitro: Téllez Sánchez. Amonestó a De Quintana y Pachón.
Estadio Teresa Rivero: unos 13.500 espectadores. La afición del Rayo realizó una calcetinada y mostró pancartas contra el estamento arbitral.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 15 de abril de 2002