Gillo Pontecorvo (Pisa, 1919) se encuentra en Madrid para promocionar el Instituto Internacional para el Cine y Audiovisuales de los Países Latinos, y pretende convocar en el plazo de dos meses a productores, distribuidores y exhibidores europeos a una reunión con el objetivo de aunar esfuerzos y evitar que el cine americano cope las pantallas. Su aspecto físico es saludable y no refleja los 82 años vividos; no oculta cierto coqueteo al negarse a que le fotografíen con gafas.
Pontecorvo asegura que ha decidido embarcase en esta aventura por coherencia con su trayectoria profesional. 'He pasado mi vida cinematográfica protestando y lamentando la falta de políticas contra la asfixiante presión del cine americano. Si consideramos que existen 650 millones de posibles espectadores, es necesario buscar medios que faciliten la expansión del cine latino y para ello decidí crear el Instituto Internacional para el Cine y Audiovisuales de los Países Latinos'.
El realizador italiano cree que los Gobiernos de la Unión Europea tienen que potenciar el cine local y exhibir en las salas el que producen sus vecinos más próximos. 'Tienen que asumir que el cine y el audiovisual constituyen una industria cultural estratégica y por ello es necesario fomentar la producción, la difusión y la promoción del cine y las obras audiovisuales en los países del área cultural latina. Las expresiones de cine y el audiovisual reflejan los valores y tradiciones de cada país, en definitiva, su propia cultura, y por ello cada Estado debe apoyarlas', indica.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002