El salón dispuesto en el Museo de las Ciencias de Valencia para acoger las reuniones de los representantes de las 35 delegaciones oficiales convocadas a la Conferencia Ministerial Euromediterránea ofrecía ayer un aspecto apacible que contrasta con el aluvión de actos, pronunciamientos y manifestaciones que acogerá la ciudad de Valencia durante los próximos días. Delegados oficiales y paralelos se cruzarán con dirigentes políticos, activistas contra la globalización y aficionados al fútbol en un fin de semana que se anuncia trepidante.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002