La preocupación ante la posibilidad de que el voraz urbanismo que ya ha arrasado el litoral se traslade a otros puntos del interior ha llegado a las aulas universitarias. En el valle de Guadalest (Marina Baixa), uno de los entornos paisajísticos más valiosos de la Comunidad, este supuesto podría materializarse si el Ayuntamiento de Guadalest logra sacar adelante una propuesta para levantar una macrourbanización en pleno valle. Los estudiantes de 4º y 5º de Bellas Artes del campus de Altea de la Universidad Miguel Hernández se han trasladado al terreno para, mediante sus creaciones artísticas, sensibilizar a los vecinos de la necesidad de conservar el entorno.
La iniciativa, bajo el título Poética de la Preservación, partió de un grupo de alumnos naturales del valle y ha sido coordinada por Pedro Ortuño, profesor de la asignatura Intervención en el Territorio, y Rocío Villalonga, que imparte la disciplina Escultura Urbana.
Durante dos días un grupo de 40 estudiantes realizarán distintas intervenciones artísticas en los puntos más emblemáticos del valle para despertar la conciencia de los vecinos, apenas un millar de residentes distribuidos entre cinco poblaciones. La instalación de un grupo de esculturas flotantes, que simulan viviendas, en el centro del embalse de Guadalest, globos decorados en la cima de una montaña, o una composición con elementos naturales en la casa de la Cultura de Benifato, son alguna de las intervenciones más destacadas. Las actividades se completan con charlas y conferencias, como la pronunciada ayer por José Luis Pérez Pont, experto en arte público, en el centro social de Benimantell.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002