Un universo de crepes dulces y salados, tostas y exquisiteces gastronómicas diversas ha florecido junto al teatro de La Latina. El establecimiento se llama iLatina y tiene una estética cambiante: de café a ratos, de restaurante a partir de las 20.00 y de bar de copas y coctelería al anochecer.
Uno de los principales reclamos de iLatina es su cocina noctámbula: está abierta hasta las 2.30 'para los actores, el público en general que sale del teatro y para cualquiera que esté hambriento', explica Kika Millán, que se encarga de las relaciones públicas.
La sala empezó a funcionar en diciembre pasado y aspira a convertirse en un 'nuevo punto de encuentro para los profesionales de las artes escénicas y para quienes quieran disfrutar de un ambiente artístico y abierto', comenta Millán.
De las paredes de iLatina, de color vino, cuelgan fotografías de actores en pleno esfuerzo teatral, veteranos y jóvenes, de José Luis López Vázquez a Luis Merlo. La barra está tapizada con carteles de obras de teatro de ayer, hoy y siempre, y las mesas exhiben el eterno mármol de café y unas velas minúsculas. Asimismo, un reloj típico de estación ferroviaria vigila desde la pared a la clientela, como si le recordara que el artístico es un mundo de gente que va y viene.
La música es otra de las notas personales de iLatina, y tan mutante como la estética: una actuación fija en directo, los miércoles (flamenco a partir de abril), y música de chill out (relajante) y bossa los domingos, de las 14.00 a las 18.00. El resto de los días, el ritmo musical varía según el público.
iLatina. Plaza de la Cebada, 2. Cocina abierta hasta las 2.30. Suplemento por actuación: 2 euros.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002