El Juzgado de Instrucción número 3 de San Sebastián ha decretado el archivo provisional de las diligencias abiertas tras la explosión el pasado 20 de agosto de un cochecito de juguete cargado con pólvora, que provocó la muerte de una mujer e hirió de gravedad a su nieto, entonces de 16 meses, quien perdió ambos ojos. El juez ha tomado esta decisión ante la falta de autor o autores conocidos de los hechos, que se produjeron en la céntrica calle Aldamar, cuando el niño y su abuela se encontraban en un turismo conducido por una tía del pequeño, informa Efe.
El Departamento de Interior subrayó ayer que el archivo provisional de las diligencias, ordenado por el juez en un auto del 10 de abril, no implica el final de la investigación, de manera que la Ertzaintza no descarta resolver este extraño caso si se aportan nuevas pruebas.
La explosión del cochecito de juguete, que contenía entre 10 y 15 gramos de pólvora, seccionó la arteria carótida a María Eraunzetamurgil, de 62 años, quien murió en el acto. Su nieto ingresó en el Hospital Donostia con graves daños en la cabeza y estallido de los globos oculares, lo que le ha provocado una ceguera irreversible. La tía del pequeño y su hermano, que también viajaban en el vehículo, resultaron ilesos.
El cochecito y un muñeco habían sido hallados dos días antes en los baños de un bar donde trabajaba la tía, quien entregó los juguetes a sus sobrinos al no reclamarlos nadie. Las investigaciones no han logrado esclarecer quién y con qué objeto fabricó el juguete explosivo.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 19 de abril de 2002