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El líder del PSE alavés, Javier Rojo, sustituirá a Redondo en la dirección federal

El actual secretario general de los socialistas alaveses, Javier Rojo, ocupará la Secretaría de Relaciones Institucionales en la Ejecutiva Federal del PSOE. El pasado 10 de abril, ese puesto quedó vacante al dimitir el anterior líder de los socialistas vascos, Nicolás Redondo. Éste abandonó todos sus cargos tras manifestar sus "insalvables diferencias" con el proyecto del nuevo secretario general del PSE, Patxi Lopez.

El secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, no se ha movido un ápice en varias semanas sobre su decisión de que el puesto de Redondo lo ocupe Rojo. Varios miembros de la ejecutiva trataron de convencerle de que era "políticamente conveniente" que colocara allí a López, pero no lo lograron.

La presencia del máximo dirigente del socialismo vasco en la Ejecutiva Federal se consideraba por los partidarios de esta opción como un valor en sí mismo por la necesidad de reforzar y mostrar el máximo apoyo de la dirección federal al nuevo secretario general del PSE. Precisamente, fue esa la razón que movió a Zapatero a incluir en la ejecutiva a Redondo a pesar de que había apoyado claramente a José Bono frente al actual secretario general del PSOE.

"Corregir" el congreso

En la Ejecutiva Federal se apostilla que la preferencia por López no implica una mala opinión sobre Rojo. Zapatero escuchó "imperturbable", según miembros de la ejecutiva, los argumentos respecto a que la elección de otra persona diferente a López podría interpretarse como un deseo del líder socialista de "corregir" el resultado del congreso vasco en el que triunfó López. Las fuentes consultadas, incluso los partidarios de López, señalan, sin embargo, que todo ha resultado muy fácil porque López ha enviado mensajes muy claros de que él prefería dedicarse plenamente a la política vasca.

El propio López ha manifestado públicamente su intención de dedicarse "en exclusiva" al "enorme trabajo" que tienen los socialistas vascos por delante hasta las elecciones municipales. Los defensores de López en Madrid veían la necesidad de reforzar el bajo perfil político del nuevo líder vasco con la proyección pública que da la dirección federal. Además, algunos no negaban la posibilidad de que Rojo, que apostó por el candidato redondista Carlos Totorika en el congreso del PSE, pudiera generar a la larga "disfunciones" en temas vascos desde su nuevo puesto.

López y Zapatero han vencido esas presiones internas y han optado por una salida: que sea el líder del PSE quien proponga oficialmente a Rojo como sustituto de Redondo. El propio Rojo, que dejará su escaño en el Parlamento vasco al formalizarse la elección, calificó ayer la decisión final de "correcta y razonable" y aseguró que mantendrá "la lealtad" con su secretario general: "El fracaso o el éxito de Patxi es el mío también".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de abril de 2002