Por la puerta principal no hay modo de ver nada. Habrá que ir a un lateral, donde las cortinas que al principio de las excavaciones impedían la visión están ahora corridas. Un barrendero saca la cabeza por entre los barrotes y pregunta al aire: '¿Qué, cómo va el tema?'. El jubilado que tiene al lado no contesta. Sólo mira. Súbitamente, se gira y dice en tono cansino: 'Ojalá no pongan nada encima'.
¿Es de la Ribera? 'Nací en la calle de Jaume Giralt, donde nació Joan Maragall. Ni su casa ni la mía existen ahora'. Unos turistas asoman la nariz y un joven toma una foto. Pasan dos chicos y uno le dice al otro: 'Sería una pena que lo taparan'. Pasan dos chicas y una le dice a la otra: '¿Es guapo, eh?'. El jubilado pregunta si desde donde estamos se puede ver el Rec Comtal -está en el otro extremo, más cerca de la calle de Fusina- y en qué dirección discurría. Se marcha hacia allí.
Llega ahora un grupo de estudiantes acompañados por su profesora, que quiere enseñarles en directo qué es eso de lo que hablan tanto los periódicos. A grandes males, grandes remedios: 'Que pongan la biblioteca en otro sitio, ¿no?', 'que pongan un suelo de cristal y encima que construyan la biblioteca'. Luego, cuatro chavales del barrio comentan que lo que han encontrado 'es romano'. En algún momento, la cosa parece la escena central de En construcción, de José Luis Guerin, cuando los transeúntes hablan con desparpajo del hallazgo de la necrópolis romana en Sant Pau del Camp. En uno de los balcones de la calle, un cartel reza: 'Menys demagògia i més coherència. Biblioteca al Born'.
Se acerca una pareja a la puerta principal e intenta pasar. El guardia de seguridad les dice que no. Ella insiste y da un paso al frente. El guardia repite la negativa. Ella se gira y exclama: '¡Total, para ver un pedrusco de 1700!'. 'Es constante', dice el guardia. 'Viene gente a punta de pala. Figúrate que tengo que estar yo aquí permanentemente'. El jubilado regresa: 'No he podido ver bien el Rec Comtal', se queja. 'No', repite el guardia. 'Hay que tener paciencia', continúa. 'Pero quizá ya no lo pueda ver', replica el hombre sonriendo. 'Bueno, claro, con lo lentas que van las obras en este país', responde el guardia. '¡Más que las de palacio!', concluye el mirón.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002