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El Festival de Teatre de Carrer de Vila-real refleja la evolución de las compañías

La experiencia con la animación, el gesto y la pirotecnica mejora el impacto en el público

La presentación de espectáculos de calle, con el uso de los medios que ésta proporciona, y el alejamiento de representaciones de sala transportadas a la vía pública ha sido la premisa sobre la que la dirección del Festival de Teatre de Carrer de Vila-real ha programado su certamen en los últimos tres años. En las calles de esta localidad de La Plana ha podido ver la evolución en las formas de contar historias. Según el director del festival, Tomás Ibáñez, en la calle se ofrecen distintas líneas de trabajo, como la animación, el teatro infantil, la pirotecnia y el teatro gestual.

Los espectáculos basados en la pirotecnia han cambiado, al igual que el resto, y 'errores que se cometían hace diez años no se cometen actualmente', señala Ibáñez. En el teatro gestual ha tenido una fuerte entrada el acompañamiento de la danza. En el ámbito infantil, los niños asumen una participación activa. Y con la animación, donde no es preciso contar una historia, se están desarrollando nuevas fórmulas de atracción del público. El fondo de las representaciones, el tema, la historia, no tiene porqué variar, indica el director del festival, que expone como ejemplo la representación, por parte de la compañía Visitants, de El sueño de una noche de verano, de Shakespeare, una historia clásica 'versioneada' para un espectáculo de calle y sin el uso de la palabra.

Entre las propuestas que se presentan en esta decimoquinta edición del festival destacan las de las compañías valencianas. Tomás Ibáñez también resaltó las actuaciones de Maracaibo Teatro, Teatre de l'Ull y Hortzmuga. En el primer caso, una mezcla de humor, poesía, mitología y modernidad, unidos gracias a la fantasía. El Teatre de l'Ull ha presentado un espectáculo que refleja un viaje por las listas de ventas musicales y las consecuencias del éxito, con la pirotecnia y un espectacular vestuario como base. Mientras, Hortzmuga busca emocionar a paseantes y curiosos de todas las edades y convertir al público en protagonista, alterar el medio y perturbar la realidad para olvidarla unos minutos.

Hasta medianoche habrán sido 18 las compañías que han pasado por Vila-real con la representación de 30 espectáculos. Como culminación de esta edición, como ya es habitual, se otorgará el premio del público que, cada día, deposita sus votos al espectáculo que más le ha gustado. Además, ayer, durante toda la mañana, uno de los escenarios públicos de este festival, la Plaza Mayor de Vila-real, lo fue también de una exhibición de grafitis realizados por la comunidad hip-hop del municipio.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002