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Reportaje:

'Chiringuitus anonimus'

Una guía de la CNMV previene a los inversores contra el fraude de las entidades que operan en Bolsa sin autorización

'Si usted recibe una oferta de inversión que le parece demasiado buena para ser cierta y si además no le suena el nombre de la entidad que se la ofrece, desconfíe. El fraude casi siempre tiene que ver con el dinero y en este caso se trata de su dinero'. Así comienza la guía que la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) acaba de editar para prevenir a los inversores contra las entidades que, sin autorización, captan los ahorros de familias desprevenidas bajo el pretexto de invertirlos en Bolsa con supuestos grandes beneficios. Se trata de los chiringuitos financieros o, como dice el folleto en clave de ironía, chiringuitus anonimus.

Más de 12.000 inversores españoles han perdido unos 300 millones de euros en los últimos seis años víctimas del fraude de una veintena de chiringuitos, que operan al margen de la CNMV, supervisora de los mercados bursátiles, y el Banco de España. Las firmas clandestinas recurren al teléfono, al correo, a Internet. Los comerciales resultan muy persuasivos cuando contactan con sus víctimas bajo promesas de dinero fácil a través de acciones, bonos o depósitos de alta rentabilidad. 'Nunca se va a hacer rico si no se arriesga' es una de los consejos de los vendedores, que alquilan oficinas de lujo para dar apariencia de legalidad.

12.000 inversores han sido víctimas de una veintena de estas firmas en los últimos seis años

Los chiringuitos se aprovechan del fenómeno del capitalismo popular, que se inició hace una década y que se caracteriza por la entrada masiva de pequeños inversores en la Bolsa. Según datos de noviembre, el 31% de las acciones cotizadas en el mercado español está en manos de las familias, que ya destinan el 51% de sus ahorros a renta variable, títulos y participaciones. Es el mayor nivel de confianza en la Bolsa de Europa, pero se puede volver en su contra. Cerca de ocho millones de españoles tienen intereses en Bolsa, pero suelen carecen de los conocimientos de un experto. Motivo para dejarse asesorar por una entidad de conocido prestigio y no por una de dudosa procedencia. Se aconseja comprobar la identidad de la firma en los registros de la CNMV (www.cnmv.es).

El teléfono es el medio preferido por los chiringuitos para captar clientes. Realizan, por ejemplo, 100 llamadas. A la mitad se le dice que un valor bursátil subirá y a la otra, que ese mismo valor bajará. Al día siguiente vuelven a llamar, pero sólo a los que la predicción resultó acertada, y se repite la operación. 'Antes del viernes, a la tercera ronda de llamadas, sólo quedará una decena de clientes, pero todos ellos suplicando hacer inversiones con quien les ha predicho con acierto, y de manera consecutiva, tres inversiones positivas', señala la guía.

Un truco muy utilizado es pagar al principio beneficios con dinero propio o de otros inversores para ganarse la confianza del cliente que, entusiasmado, aconseja a sus amigos que le imiten y el boca a boca se activa. Los damnificados suelen ser gente corriente que pensó que algo así jamás les ocurriría a ellos. 'Entregan los ahorros acumulados durante años de trabajo tras poco más de 15 minutos de conversación telefónica', explica la CNMV en la guía, que se puede pedir en el teléfono 902 14 92 00.

La proliferación de estas prácticas de picaresca moderna, favorecida por la globalización e Internet, ha llevado a los supervisores bursátiles de todo el mundo a movilizarse. Las quejas de inversores a la CNMV en 2000 crecieron un 22%, muchas relativas a chiringuitos y ocho fueron sancionados. Pero la mayoría de las víctimas no recupera sus ahorros, porque no pueden beneficiarse del Fondo de Garantía de Inversiones, constituido tras el caso Gescartera, al tratarse de entidades no registradas. 'Muchas veces colgar el teléfono', concluye la guía, 'es la mejor inversión'.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002