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OPINIÓN DEL LECTOR

Gran Vía global

La Gran Vía de Madrid es, sin duda, una de las calles más cosmopolitas del país; en ella se confunden las razas, los estilos, la moda, las gentes, en una mezcolanza agradable aun a pesar del estruendo que provoca cada día el asfixiante tráfico.

Como todo depende del ángulo desde el que se mire, debo señalar que es también en esta vía donde se puede obtener una imagen clara de la tan manida globalización amparada por los EE UU: McDonalds, KFC, Burger King... son algunas de las firmas americanas que encontramos. Pero la cuestión en la que la globalización alcanza mayor gravedad es en las carteleras de las salas de cine: en cualquier época del año podemos apreciar que el 90% de las carteleras está copado por películas norteamericanas. Hollywood tiene en la ciudad de Madrid y en el resto de España innumerables sucursales que distribuyen sus productos con profusión.

Son escasas las ocasiones en las que podemos asistir a películas europeas, por ejemplo italianas, alemanas, portuguesas, etcétera, o ya incluso un milagro sería poder ver películas asiáticas o africanas.

Parece que ésta es la única globalización que nos venden, la globalización de los intereses estadounidenses en el planeta; si queremos la globalización y la mundialización, ésta debería ser como indica, la globalización de todos los pueblos. ¿Por qué tengo que conocer a todos y cada uno de los actores y directores estadounidenses y no sé el nombre de ningún actor alemán, italiano, portugués o hindú? Cierto es que la responsabilidad de este hecho recae en gran medida en el propio público español, que prefiere ver este tipo de filmes, pero también depende de lo que la poderosa publicidad y el marketing de Hollywood inserta en nuestras mentes.

La Unión Europea debería tomar conciencia de esta lamentable situación y aumentar la cuota de cine europeo y de otros países que debe proyectarse en las salas de cine de los países miembros de la Unión. Europa debe reafirmarse en el contexto internacional en todos los ámbitos, y el cinematográfico es uno de singular relevancia, donde la cultura europea debe primar sobre la estadounidense; primacía no irracionalmente nacionalista sino como afirmación de la riqueza cultural europea, cuna de la civilización y de la historia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002