Dos hermanas búlgaras, Eva y Assia I. T., de 23 y 25 años respectivamente, y un hombre, Wisdom A., de 32 años, han sido detenidos por agentes del Cuerpo Nacional de Policía acusados de haber copiado ilegalmente las tarjetas de crédito de medio centenar de clientes de un restaurante y un bar de alterne del centro de Madrid. Las dos mujeres trabajaban como camareras en estos locales, donde, según la Jefatura Superior de Policía, supuestamente copiaron datos de las tarjetas durante los dos últimos meses.
Los agentes de la Brigada de Extranjería estaban tras la pista de este grupo, ya que conocían la existencia de una banda dedicada a la falsificación de tarjetas de crédito en Madrid y su posterior uso fraudulento en comercios de diferentes ciudades españolas. El Grupo VIII de la Brigada siguió la pista de las operaciones fraudulentas y logró localizar el restaurante y el club de alterne desde los que Eva y Assia, respectivamente, obtenían los datos insertos en las bandas magnéticas de las tarjetas de crédito.
Tras someter a ambas mujeres a una estrecha vigilancia, los agentes descubrieron sus contactos con Wisdom A., que cuenta con antecedentes penales por hechos similares. Con todos estos datos, a finales de la semana pasada la policía procedió al arresto de los sospechosos y al registro de los dos domicilios frecuentados por ellos: uno en la calle de Pico Cebollera, en Puente de Vallecas, y otro en la calle del Cristo, en la localidad de Meco.
Allí se descubrió numeroso material informático, abundante documentación y efectos adquiridos fraudulentamente en distintos comercios con las tarjetas de créditos falsificadas. Según los investigadores, los tres detenidos estafaron a cerca de 50 personas, aunque no descartan que puedan ser más las personas que se hayan visto afectadas por sus acciones delictivas.
Tras ser puestos a disposición judicial, el juzgado decretó el ingreso en prisión de Eva I. y el ingreso en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Wisdom A.
* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 5 de mayo de 2002